ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

lunes, 22 de febrero de 2016

Mobile Word Congreso en Barcelona. Hubo gritos de ¡Viva el Rey!

Durante el discurso de la cena oficial de apertura del Mobile World Congress, en Barcelona, el rey recibio gritos de ¡Viva el Rey!,y saludó a la autoridades, puso el acento en que el evento de telefonía es un ejemplo de cómo debe funcionar el compromiso entre las instituciones.

El fuerte apretón de manos entre el Rey y Forcadell


No se sabe si finalmente Forcadell logró conversar con el Monarca, pero en el saludo a las puertas del Liceo los dos se dieron un fuerte apretón de manos —hasta 11 veces— que contrastó con los gestos más protocolarios que tuvo el Rey con Puigdemont o Colau. Forcadell solicitó en enero una audiencia con Felipe VI para informarle de la investidura de Carles Puigdemont. La Casa del Rey rechazó la entrevista y, a través de un comunicado, informó de que bastaba con que informara del nombramiento por escrito.
Las instituciones catalanas encajaron el gesto del Rey como un desaire y, de hecho, Puigdemont no pidió la audiencia real rompiendo la tradición de recibir tras su nombramiento a los presidentes de las comunidades históricas. Los diputados de ERC consideraron la decisión de Felipe VI como una falta de respeto y rechazaron reunirse con él en las dos rondas de contactos que ha mantenido con los líderes políticos para la investidura. Forcadell quitó trascendencia al episodio al alegar que no es preceptivo que el Rey la reciba y que puede decidir cómo quiere que se le comunique una investidura.
Esta era la primera vez en que el Monarca y Puigdemont coincidían en un acto desde la investidura de este, el 10 de enero. Las relaciones entre las dos instituciones han sido desde entonces inexistentes y han atravesado uno de sus peores momentos desde que el Rey rehusó conceder una audiencia a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que pretendía comunicarle el nombramiento de Puigdemont y la emplazó a hacerlo por escrito. Poco después, el president omitió aludir al Rey y a la Constitución cuando tomó posesión de su cargo.