ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

viernes, 9 de mayo de 2014

Acosar a los cargos públicos en las redes sociales ya no sale gratis. Sentencia pionera.

Día 09/05/2014 - 01.59h ABC

La condena al joven que injurió a la delegada del Gobierno en Madrid, un paso más para frenar la impunidad en Internet

Cristina Cifuentes no es el único cargo público que ha sufrido injurias, amenazas o insultos a través de las redes sociales. Ni tampoco la condena a pagar 1.500 euros impuesta al joven -«Ximicomix»- que llegó incluso a crear en Facebook una convocatoria para insultar a la delegada del Gobierno en Madrid, es la primera que dictan los jueces españoles en este sentido. Pero sí es indicativa de que el gratis total para las amenazas en la red parece haber terminado.
Antes que por injuriar a Cifuentes ya hubo condena en octubre del pasado año a quien hizo lo mismo con José Antonio Monago. Pero tampoco el caso del presidente extremeño o de la delegada del Gobierno son los primeros en las redes. Al igual que Cifuentes o Monago, otros cargos políticos como la expresidenta madrileña, Esperanza Aguirre; o Elena Valenciano, ahora candidata del PSOE a las europeas, sufrieron una nutrida andanada de insultos vejatorios, descalificaciones y amenazas personales contra ellos y sus familiares.
Ni siquiera los políticos son los únicos que se han visto expuestos al ataque anónimo o sectario. Alejandro Sanz ya denunció en 2010 haber sido víctima de una campaña de acoso a través de Twitter por parte de los chavistas, similar -aseguró entonces- al que vivió Juanes. Igual que ellos, Andrés Calamaro o Russian Red, y hasta Kylie Minogue o Miley Cyrus, han sido víctimas de lo peor de las redes sociales. Y junto a ellos, periodistas como Juan Carlos Girauta, articulista de ABC; María Escario, de RTVE, o Santiago Segurola, de «Marca».

No solo los personajes públicos

Roberto Fernández es el jefe de la Sección Operativa de Redes de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional y confirma que «el incremento del uso de las nuevas tecnologías ha traído un aumento de los delitos relacionados con ellas. Las amenazas, injurias o calumnias que sufren los famosos son más conocidas. Pero se dan en todos los ámbitos, en el laboral, en el personal y en el de parejas o exparejas. Aún no tenemos suficientes datos para establecer un patrón de comportamiento de quienes usan las redes sociales para acosar a otras personas, pero sí es cierto que todos están convencidos de que tienen impunidad».
En esta sociedad digital, todo deja rastro. Pero aunque la pista esté ahí, no siempre es fácil de seguir. Roberto Fernández hace hincapié en las trabas con las que muchas veces se encuentra su equipo en las investigaciones. «Por un lado están las técnicas, cuando los acosadores toman precauciones como la ocultación de la IP o la navegación oculta; y por otro están las legales. Acceder a determinados datos técnicos cuando hay que pedirlos a empresas extranjeras, como las norteamericanas, no siempre es fácil. Se rigen por las leyes de su país y hay que pedir una comisión rogatoria a sus jueces, lo que lleva tiempo». Afortunadamente, continúa explicando el jefe de la Sección Operativa de Redes, «este tipo de acosadores no suele llegar a más. Son personas muy impulsivas que se quedan en la violencia verbal. Ahora bien, sí es necesario recalcar la importancia del tipo de información que la gente cuelga en las redes. No siempre se es consciente del peligro que supone que personas desconocidas conozcan ubicaciones, fotos de familia, lugares de vacaciones o diversión».
El aviso va especialmente dirigido a las jóvenes españolas. Porque en el estudio de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género «La evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género», publicado en noviembre del pasado año, se desvelaba que hasta el 67,1 % de las chicas afirmaban haber sido víctima de insultos a través de las nuevas tecnologías, y el 36% haber recibido algún mensaje que les ha hecho «sentir miedo».