ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 30 de abril de 2014

Bayern 0, Real Madrid 4. El mítio Bayern acabó siendo un corderito.

El Real Madrid arrasó Múnich (Alemania), tierra de lobos, escenario de lágrimas blancas convertidas anoche en saltos de alegría. Auf Wiedersehen Bayern. El equipo de Ancelotti consiguió una victoria inolvidable en el estadio del actual campeón de Europa y se clasificó para la final de la Champions. El 24 de mayo en Lisboa batallará por su ansiada Décima Copa de Europa, el santo grial del madridismo. El Real Madrid, en uno de sus mejores partidos de los últimos 25 años, se llevó por delante (0-4) al temible Bayern de Pep Guardiola [el catalán achantado], esa máquina de pases sin uñas, incapaz de hacer ni un solo gol a su rival en 180 minutos. La metralla la tiene el Madrid, letal otra vez. Dos cabezazos de Ramos en los primeros minutos y un doblete de Cristiano apagaron la amenaza bávara.
El Real Madrid tumbó al Bayern de Múnich, su tercera víctima alemana en la Champions, los tres en fila, uno tras otro (Schalke y Borussia antes) para llegar al territorio anhelado, a la desembocadura del Tajo, al destino donde pelear por su Décima Copa de Europa. Del Allianz Arena sale feliz y orgulloso, con la cabellera del último ganador del torneo en la mano y la efigie de Pep Guardiola a la espalda, meditabundo.
Los atletas blancos aplastaron a los suyos en una primera parte para la historia del club de Chamartín. Fotos para el mejor álbum, una más a repasar, como el asalto a Old Trafford de 2000, con el taconazo de Fernando Redondo incluido, las remontadas de los 80 o la victoria en el Camp Nou de 2012 para ganar la Liga. Un logro aquel también de estos mismos hombres, un bloque fuerte, crecido en los dolores de tres semifinales perdidas consecutivamente y afilado con un el gen competitivo que porta el ADN del Real Madrid. Sombras fuera, valentía y fútbol, mucho fútbol, de cabeza o al contragolpe, un equipo letal que llega al mes de mayo con apetito de confeti.