ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

lunes, 23 de enero de 2012

Schlotter, pasión por la pintura


Altea muestra las etapas por las que ha pasado "el mejor ilustrador" del siglo XX durante 60 años

Diego delgado /Diario Información lunes, 23 de enero 2012, pá 21

Exposición única en Palau Altea. Hasta el sábado el centro acoge una muestra retrospectiva del pintor alemán Eberhard Schlotter con 85 obras, entre acuarelas, óleos, dibujos, aguafuertes y grabados realizados desde 1937 a la actualidad como homenaje a su 90 cumpleaños. El artista germano, afincado en Altea desde 1956, está considerado como el mejor ilustrador del siglo XX.


"Pasión por la pintura".
Así se llama la exposición retrospectiva del pintor alemán Eberhard Schlotter que se muestra en el Palau Altea como reconocimiento a su obra y su persona al cumplir 90 años. Creador incansable y gran investigador de la pintura y el grabado, Schlotter ha revolucionado la técnica del grabado y la ilustración. El escritor alemán Arnold Schmidt dijo de él que es "el más grande ilustrador del siglo XX", y el Nobel español Camilo José Cela lo eligió para que realizara los grabados de la nueva edición de El Quijote en los años 80, razón por la que Schlotter fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1984.

Paseando por el Palau, y mientras observa y disfruta de su obra junto a su hija Sybille y este redactor, Schlotter recuerda como conoció Altea: "fue en el verano de 1954, durante un viaje que hacía con mi mujer Dorothea desde Maguncia, donde era catedrático en su Universidad, a Andalucía. Aquí llegamos por la noche del 25 de agosto y nos hospedamos en la fonda Almiñana, frente a la estación del tren, para continuar camino al día siguiente, pero cuando nos despertamos y abrimos la ventana que daba al mar, quedé impactado por la luz y el pueblo. Y decidimos quedarnos unos días para pintar. Acabaron las vacaciones y regresamos a Alemania, pero en 1956 volvimos a Altea y fijamos aquí nuestra residencia aunque seguía yendo a mi país para ejercer como catedrático de la Universidad".

Schlotter nació el 3 de junio de 1921 en Hildesheim, cerca de Hannover. Su padre era escultor y profesor de la escuela de artes y oficios. Su vocación por la pintura le llegó cuando tenía 6 años tras descubrir los materiales de pintura de su tío George. "Me producían una gran fascinación, y después de manipular los pinceles decidí pintar con ellos". Viendo en la exposición sus grabados y acuarelas de finales de los 30, Eberhard Schlotter recordaba con tristeza como fue enviado al frente de Rusia en la Segunda Guerra Mundial como represalia por haber opinado en el año 34 que "aunque no eran malas las acuarelas pintadas por Hitler, yo las hacía mejor.

Esto supuso sufrir incriminaciones por parte de la Gestapo y que en 1941 me enviaran al frente ruso donde fui herido seis veces y a punto de perder la vida en una ocasión". En una de sus convalecencias conoció a la enfermera Dorothea von der Leyen, hija de un arquitecto y mujer de una gran formación intelectual, y se casó con ella el 30 de agosto de 1944. Después volvió al frente oriental y en marzo del 45 fue hecho prisionero del ejército americano. Los años 50 fueron duros para Schlotter, "pero descubrimos Altea mi mujer y yo, y cambió nuestras vidas", afirma, "queríamos olvidar las penurias de la guerra y todo lo malo que nos había pasado, queríamos vivir, y en Altea encontramos el paraíso con el mar, la Bernia, el río y, sobre todo, sus habitantes, gente sencilla y buena que nos acogió desde el principio". Y en agradecimiento a su pueblo de adopción, en 1995 dona más de 1.500 obras a Altea y crea la Fundación Schlotter para que guarde su legado.

Mientras continuamos recorriendo la exposición, llegamos a una de las etapas mas oscuras de su producción pictórica. Es la de las fechas anteriores y posteriores a la muerte de su amada Dorothea. Sus cuadros están a medio pintar, faltan la mitad de los elementos, en su obra refleja la tristeza de ver como su mujer se está yendo a causa de una penosa enfermedad y el artista entra en un pozo del que sale viajando a Perú, donde resurge con fuerza, tras unos años de tristeza, una nueva obra en donde vuelve poco a poco el color.

Schlotter sigue trabajando todos los días, "aunque ahora prefiero la soledad del estudio acompañado por la música clásica. Antes no me importaba salir al campo a pintar y que pasara gente, porque no me molestaba. Pero ahora pinto mejor sin nadie a mi alrededor". El artista está pletórico a sus noventa años, y afirma que su centenario "está cerca y pienso estar aquí para celebrarlo", sonríe con un picaresco brillo en sus ojos.

ENLACE CON lA WEB DE LA FUNDACION Eberhard SCHOLTTER en Altea


Se constituye el 6 de septiembre de 1995 a partir del legado del pintor Eberhard Schlotter como agradecimiento al pueblo de Altea, Villa en la que reside de forma periódica desde 1954, y donde ha realizado una gran parte de su obra artística; y gracias al apoyo prestado, principalmente, por el Ayuntamiento de Altea, la Diputación de Alicante, la Generalitat Valenciana y otras instituciones públicas y privadas, y que forman, todas ellas, parte del Patronato de la Fundación.

Dicho legado lo constituyen más de 1.000 obras, entre óleos, acuarelas, dibujos, grabados y libros de autor.