ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿Cuando vale al vida de un hombre en los EE.UU?


Troy Davis después de 22 años en la cárcel ha tenido que pagar, ante los ciudadanos estadounidenses, con su vida, por un delito de dudosa autoría desde el punto de vistas jurídico. Estos hipócritas yankis son los que tienen los billetes de un dolar el lema In God we trust (En Dios confiamos). Pero no tienen ni idea de lo que es la compasión ni el perdón, esto del ojo por ojo de la Biblia y los golpes de pecho no valen en el siglo XXI. Parece ser que su Biblia no tiene el Quinto Mandamiento: "No matarás".
Estados Unidos ha cometido otro homicido legal -y van 1.269 desde que se reinstauró la pena capital en 1976-. ¿Acaso ha reducido los delitos con armas de fuego? No, las leyes no hacen bajar los delitos sino la educación. El que a hierro mata a hierro muere.

El caso de este hombre de raza negra de 42 años ha estado plagado de irregularidades y sus abogados defensores presentaron a Davis como "un Jim Crow de los tiempos modernos", en referencia a las leyes de segregación que crearon dos clases de ciudadanos en Estados Unidos hasta mediados de los años sesenta. Antes del juicio, la policía forzó la voluntad de algunos testigos a que escogieran a Davis de una rueda de reconocimiento mostrándoles antes de ella fotos del hombre que ya habían elegido como culpable. Esa misma rueda fue llevada a cabo por un policía que estaba implicado en la investigación lo que aumentó su poder de influencia sobre los testigos.

Troy Davis fue detenido por el asesinato en 1989 de un policía de raza blanca de 22 años que acudió de paisano a socorrer a un vagabundo que estaba siendo apaleado por otros mendigos que intentaban robarle una cerveza -se ha pasado 22 años en la cárcel-. Durante el juicio no se pudo presentar arma homicida porque nunca fue encontrada ni se aportaron pruebas de ADN. Aún así, Davis fue condenado en 1991 a morir ajusticiado por el Estado de Georgia.