ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

martes, 7 de marzo de 2017

"Fin de semana truncado" de Roberto Mira por Fernando Ortisso






                                            (Fotos de F. Ortisso)




FIN DE SEMANA… TRUNCADO



                                 Por Fernando Ortisso




  No. No se asusten. En este reciente estreno de Roberto Mira en el Auditorio de la Casa de Cultura de Sant Joan Alacant nada está truncado, ni frustrado, ni decepcionado, ni disminuido, ni empañado, ni devaluado. Bueno, algo sí: El propio fin de semana en que transcurre la pieza. Desde luego, hay cosas que empiezan bien… y acaban mal. Sobre todo algunas, como los ansiados y esperanzadores “fines de semana” que, inveteradamente de siempre han sido vulnerables a la ansiedad y a la esperanza y, frecuentemente  al  desencanto,  a  la  desesperanza,  a  la depresión, y hasta al suicidio porque. si bien alguien predijo aquello de: ¡Prohibido suicidarse en primavera¡”  en cambio no se ha escuchado, ni leído que lo prohibiese en “fin de semana”… y claro, abierta la veda, vayan ustedes a saber en qué medida se concentra  la  casuística,  al  igual  que  desconozco,  si,  a  estas alturas,  nuestra  protectora  sociedad  del  bienestar”  (en  este caso del malestar” o mejor, del “dejar de estar) no se le habocurrido ya, y también, instituir un observatorio del suicidio o de  suicidas”,  más  que  por  sus  limitadas  posibilidades preventivas; si acaso, entiendo yo, para tipificar su variedad de formatos. Pero seguro es, que existirán estadísticas que lo confirmarían. Prueben a buscar. Yo, no: Les tengo demasiado respeto a las estadísticas, sobre todo si se refieren y tabulan asuntos tan escabrosos como el que nos ocupa.

Lo cierto es que, los fines de semana, son particularmente proclives a que ocurran cosas importantes o trascendentes, y muchos autores de las tablas cómplices conscientes, o intuitivamente sensibles al suceso, no han dudado en enfatizarlo en sus escenografías durante el transcurso de ese ámbito temporal, en su versión nocturna. Por recordar alguna, la ideológica   Week   end   party   de   T.S.   Eliot;   la   memorable “¿Adivina quién viene esta noche? de Stnaley Kramer; la disyuntiva ¿Quién teme a Virginia Wolf? de Edward Albee; la racista y fatídica Noche de la iguana” de Tennessee Williams; la pasional En el rumor de la noche” de John Ball o la terrofica “Noche de los muertos vivientes de Richard Matheson, con genial versión cinematográfica de George A. Romero

Como habrán reparado , hasta ahora no he dejado de escribir sobre nuestro Fin de Semana” porque todos estos conceptos y muchos otros que leerán en adelante, los aborda y esgrime el autor en un posicionamiento ideológico, mantenido en el fértil repertorio temático miraniano, acuñado a lo largo de toda su trayectoria narrativa. Bien que, en esta pieza, recurre a una mensajería soterrada, menos explícita; bajo formas más sutiles o subliminales, pero que no escaparán a la reflexión del espectador avisado.  Y,  siendo  así  su  discurso,  en  clave  dialéctica  menos frontal, menos agresiva, permite al auditorio mantenerse en su “zona de confortabilidad”.

Al caso, es que, si reparamos en las inexorables, fatalistas y acomodaticias leyes de Murphy…todo lo que empieza bien,… lo único que le puede ocurrir es que empeore…o acabe mal ”… o que a  colación  de  otra  cervantina:  lo  que  parecía  hermosa doncella, era van… y rústico” y es que en la obra de nuestro contemporáneo y fértil dramaturgo Roberto Mira, nunca, nada, es  lo  que  parece.  De  hecho,  su  originalidad,  su  transgresión innata a traspasar modelos, le impelen incluso a desclasificar sus propios. Así, de entrada, su etiquetación de este su FIN DE SEMANA”, como de tragicomedia, una vez que apreciada su estructura teatral y desarrollo escénico, invita ya a imaginar otra titulación, que podría ser la de comedia-drama” o “come- tragedia”, o por qué no, puestos a inventar palabras “dramo- tragedia”. Porque para inventar,… Roberto. Y yo, que por otro lado,  a  pesar  de  haberle  visto  ya  muchas no  dejo  de  ser crédulo, engañadizo, espectador fácil, sensiblero y compulsivo,… y es que no escarmiento; verán: Se alza el telón y, por primera vez, aún dentro de la elegante sobriedad con que acostumbra a investir sus puestas en escena, reparo en un despliegue de attrezzo, mobiliario dostico y decoración funcionales, bastantes actuales, inclusive un PC, cuadro, esculturas, mesa de bar, con licores “que se toman, luminotecnia ambiental,…y, al propio autor-actor… pertrechado con vestuario juvenil y de esa camisa blanca “fantasía” parodiada por el inolvidable Totó me digo: “Algo está cambiando,… Roberto ha bajado de la nube” del Parnaso,… Como Cristo, para poder prometer el cielo, descendió primero a los infiernos ha aterrizado Se enrola, milita    y    ejerce   de    mortal    En    los    primeros    cuadros introductorios, deambula desenfadadamente por el salón como se desliza y aparentemente se recrea, por asuntos tal vez ramplones, prosaicos, tópicos, del día a día, del hombre cualquiera, de una ciudad cualquiera… de una hora cualquiera,… me reafirmo en la idea de que, por fin, nos trae el autor una obra ligera, distendida, refrescante, incluso divertida, sin pretensiones escatológicas, y así parece entenderlo también el atento respetable que llena prácticamente el recinto con sus murmullos y conatos espontáneamente hilarantes ante las concesiones de algún que otro gag sarcástico, oportunamente insertado en las situaciones iniciales, pero no. No muy tarde, el público y yo, íbamos a declinar aquel temerario y preconcebido juicio

Por de pronto, Roberto se nos auto presenta en Trinidad (autor, actor y director,  en uno) y, como los buenos y audaces maestros del arte de Cúchares “sólo ante el peligro el formato monólogo- recibiendo y a la porta gayola”. No me preocupo. Lo ha hecho otras veces. Saldrá incólume. Un desafío al alcance de pocos. De unos tales, Cervantes, Calderón, Delibes ya me he referido a este proceloso modelo en alguna oportuna y precedente ocasión. Porque arriesgado es, lidiar sin cuadrilla, y bien; declamar sin actores, sin un peón que te haga un quite, sin un secundario que te libre un contrapunto que te rescate de un baldío, o te cierre un mutis,… sores, tiene su enjundia. Tanta, como la tendría dirigir una sinfónica sin profesores,… sin convertirse en “hombre-orquesta” y, como tampoco se trata de embadurnarnos en el lodazal de los insufribles monólogos, con que pretenden sodomizarnos algunos tediosos actores televisivos,… Roberto Mira, “inventa” lo que llamaría yo el “monólogo asistido”. Es decir, redundando en figura taurina, se vale de muletas, de pase ayudado, introduciendo al texto un instrumento de respuesta, de diálogo”. Ya lo había practicado con notable acierto en anteriores obras: En un caso merced a cartas, en otro a correos de e-mails, o a voces terceras de un narrador en off”… Aquí, mediante llamadas de teléfono bien articuladas,… los músicos”, los actores, aparecen, intervienen e interpretan… y no en virtual: Por el oficio del guión del autor, les vemos están”… cercanos,… aquí,… en escena. A tras de fluidas y sucesivas interlocuciones, al estilo ya olvidado, de las obras de Vital Aza, o de los guiones de Marco Ferreri, Ladislao Vadja o Julio dem, el autor nos los va presentando, en sintéticos, pero no menos precisos, retratos de sus singulares personalidades y situaciones y, a su vez, el protagonista, nos va proyectando las suyas propias; conózcanles:

  El PROTAGONISTA, Álvaro, rayano de los cincuenta, oftalmólogo acomodado, separado tras quince os de matrimonio, aparentemente estable y feliz, y agorero de un espléndido fin de   semana”.   Su   EX-MUJER,   Ángela,   siempre   rescoldo   de infaustos recuerdos, de reproches, de fuego cruzado, y de diatribas interesadas, en la interpretación del convenio de separación. Su HIJO, menor, objeto y víctima de las espinosas y recurrentes disidencias parentales, acerca de su custodia compartida. SU MADRE: ¡Ah , siempre las madres ! . Sufridoras, celadoras. El alter ego de su hijo. Espejo de sus debilidades. Resonancia de sus obligaciones. Encubridora de sus inquietudes. Agitadora de su conciencia… La siempre desatendida… la permanente  extraditada,  la  eterna  olvidada.  Su  AMANTE, Estela del Carmen, treintañera, latina, inmigrante, lasciva, materialista, busconacon la que mantiene una apasionada y ciega  relación  adictiva,  probablemente basada  en  el encoñamiento. Sus AMIGOS: CÉSAR, mortificado homosexual, en horas bajas, deprimido tras su reciente ruptura con su pareja, Hugo, por su infidelidad con un negro. Su jefe, FERNANDO, el director de la Clínica, siempre sumidero de desavenencias profesionales, laborales y fuente inagotable de conflictos, estrés y surménage. ALEJANDRO, psiquiatra y amigo forzado, su valle de lágrimas”, terapeuta más de secretos inconfesables que de patologías  psíquicas Bien,  están todos:  Personajes arquetipados, para urdir una buena trama… bueno, todos no están. Pero ¡Qué torpe soy!: Si estamos frente a un “fin de semana” de ensueño…de cuento”… Falta el personaje más importante: ¡La bruja!   ¿mo?... ¿No creen en brujas?... Yo tampoco, pero “haberlas haylas”… para sobrevivir a la vida – que es la singladura más peligrosa que existe – la prueba es que siempre termina mal,”o sea, termina con nosotros es necesario creer en algo, en alguien, en lo que sea: Un adivinador, un profeta, Dios, un chamán, un quiromante, una ideología, el amor, un proyecto, el arte, la amistad, una mujer, un mito, una utopía, una religión, una secta fanática, un rito, el becerro de oro, el futuro, un arcano,¡Qué sé yo!. UNAMUNO escribió que “creer,  es  querer  que  haya  qué…creer  es  crear y  yo  me atrevo  a  apostillar,  que  ni  siquiera  necesitamos  “crear creencias”: muchas de ellas nacen con nosotros las traemos y llevamos puestas, son ontológicas,… y, como genéticas nos resultan irrenunciables e inútil es que pretendamos negarlas. Se me antojan: La política, somos el “animal potico platoniano. Todos. Como sujetos y objetos, verdugos y ctimas, militantes y supervivientes de la “polis”, de la nauseabunda sociedad. La religión: nuestros comportamientos, ideologías, actitudes, valores,… nuestra existencia entera, aunque sea bajo conductas esrias, idólatras,… está sacralizada, y las divinidades y dioses, ni comentar: Me aburren los ateos ¡Se pasan el tiempo hablando de Dios!

Todo este vademécum” especulativo, subyace, de principio a fin de la obra, como su verdadera columna vertebral, como un “manifiesto valorativo del autor sobre el despropósito, la inestabilidad   y   la   permanente   tribulación   de   la   existencia humana, informado por personajes y situaciones absolutamente comunes. Pero que el compromiso y la maestría, residentes en Roberto Mira, no permiten, en ningún momento, concesiones vulgares, ni que deriven en la trivialidad.

Nuestro ÁLVARO, como nosotros, tampoco cree y, en consecuencia,  como  nosotros,  también  llama  a  la  “BRUJA”, Gloria. Normal: para poder prescindir de ellas, de las videntes, adivinadoras, futurólogas y demás clase tahúrica en general… deberíamos “tener todo claro en la vida, Pretensión tan ilusa como la de ser feliz” (estado sólo imaginable en el de la “nada” o tan utópica, como la de ser libre (sin la Nietzscheana obligatoriedad de matar a Dios”)… con estos mimbres, me temo que estamos abocados a secretas intenciones por un crecimiento desmesuradamente exponencial, en las próximas décadas, de este  tipo  de  consultorios  y  brujas.  Hasta,  tal  vez,  no  me extrañaría, que alcanzasen tasas por habitantes asimilables a las de los médicos de atención primaria (algo así como disponer de la bruja de cabecera”); o a la del psiquiatra exclusivo”, de los entrópicos ciudadanos norteamericanos.

Pero la consulta tarotiana, muy acertadamente construida, parodiada  en  términos  “interactivos”,  y  ridiculizada  por  el AUTOR, no evacúa los fautos augurios esperados por el protagonista. Al contrario, su oráculo está cargado de oscuras revelacionessobre las mentiras, secretas intenciones e infidelidades de su idealizada actual pareja amorosa, y otras de su vida personal, no menos ingratas de recordar o de reconocer. Este  cúmulo  de  sorpresas,  opera  en  el  estado  anímico  de ÁLVARO, como una auténtica arma de destrucción masiva, atacando frontalmente y por sorpresa, emociones, sentimientos y actitudes que él creía consolidados.

Este momento constituye el primer punto de inflexión de los dos que marcan la metamorfosis secuencial de la obra, a la que me refería en los preámbulos: El tránsito desde la comedia, al tinte de drama. No sé si las cartas, la receptividad volitiva de ÁLVARO o la propia maldad revanchista de la vidente en desagravio, han operado en él una remoción convulsa de sus pensamientos. Le han hurgado en la herida. Y por ella, empiezan a   manar   y   desfilar   esos   fantasmas”,   esos   sucesos,   esos recuerdos que creía –que creemos-, definitivamente olvidados, desterrados.  Esos  actos  u  omisiones,  de  las  que  nos arrepentimos o nos avergonzamos y que un día, sumergimos aviesamente atados a pesadas piedras, en el fondo de esa laguna estigia”, que es nuestra existencia, para deshacernos de esos cuerpos,  de  nuestros  bochornosos  delitos,  pero  que,  como ahora, cuando se remueven sus aguas, emergen de nuevo para salarnos,  para  perseguirnos, para  acosarnos,  para remordernos, para atormentarnos, y de su lastrado brazo, él, ÁLVARO,  recorre  y  reconoce  su  oscuro  pasado  y  su  cruel presente: Su carencia de equilibrio, de paz interior, el desencuentro con su identidad, la difusión de su personalidad, la ausencia de objetivos, las lacras del desamor, la anemia afectiva, la doble moral, el vacío existencial, la extinción de ilusiones, las penurias    de    la    soledad,…    la    deserción    de    valoresReflexionando con ellos, el autor incide de nuevo en esta obra, y ensaya, sobre la inutilidad de la existencia, que si a nivel general cosmológico es un azaroso despropósito, la de los humanos,. es sencillamente,  patética…  Roberto  Mira,  nos  quiere  transmitir que estamos aquí para curarnos, para asumir nuestra contingencia  y  precariedad, para  arrepentirnos y  reparar nuestras iniquidades. Porque el bondadoso, no es quien es incapaz de hacer el mal imposible por naturaleza-, sino quien es capaz de reconocer, arrepentirse y pedir perdón por la maldad que ha infringido La vida sería un tránsito para que mejoráramos, para desde el nacimiento, devolver al final, más talentos de los que nos entregaron al nacer.

Y hasta aquí, FIN DE SEMANA” ya tenía suficiente cuerpo; sólido, coherente contenido. Pero el irredento tremendismo del autor, a que nos tiene acostumbrados, esperpéntico, a veces, fatalista, las más; hiperbólico y sorprendente siempre, pero también literariamente correcto”, no le permitía epilogar con asepsia.

Y Roberto da un paso más, y nos sitúa en la última fase: La tragedia. Chesterton decía que para conocer, acceder al mundo de lo imposible, hay que violentar, traspasar los límites de lo posible” El autor lo hace. Tal vez, si postulamos esta cita como precepto y subsumimos la idiosincrasia de Roberto, ya nos inhabilita para reprocharle el haber forzado un tanto, sus dos últimos y explosivos recursos draticos: Su frustrado suicidio; y, su legado metafísico-testamentario, en forma de carta póstuma. Ahora comprenderán por qué, sin ánimo de revelación, ni de descubrirles zafiamente el argumento, mencionaba al principio, la denostada figura del suicidio. Como no puedo redimir  mi  alma  en  vida….la  mato  en  su  cuerpo…”;  parece justificarse  el  protagonista,…  pero     en  el  suicidio,  aunque siempre   se   le   atribuya   una   causa   o   motivación   personal, explícita, subyace  una  justificación  conceptual  menos reconocible: La de “la angustia universal”, de la que todos participamos con el boleto que nos otorga la lotería” de la existencia. Ese sorteo anticipado, a veces, toca”. El premio, es una liberación, un viaje de regreso al vertedero cósmico de donde, al fin y al cabo, procedemos. CAMÚS decíaque la única filosofía importante…era la del suicidio Así lo debió entender aquella joven universitaria que apareció muerta (en una breve reseña de los 80) en el Campus de Cantoblanco, en Madrid. Y una lacónica nota: ME MATO…PORQUE TODOES MENTIRA”. No  he  buscado  ni  conozco  un  tratado sobre  el  suicidio”.  Lo habrá.

La carta póstuma, menos creíble si se entiende escrita en y por un rescatado desde la U.C.I. de un hospital, resulta quizá demasiado extensa, prolija y redundante en admoniciones que el protagonista ya ha evidenciado a lo largo del guión, aunque la soportan ciertas consideraciones moralistas, que bien podrían connotarse en las becquerianas Cartas desde mi celda”, en las de Andrè Maurois, Santa Teresa, Thomas de Kempis, en la “Epístola moral a Fabio de Fernández de Andrada… o en las mismísimas   Epístolas   de   San   Pablo”.   Y   sobre   todo   esta despedida epistolar, confiere a la obra, la confesionalidad, el intimismo, la emoción y el patetismo; necesarios, esperados, pretendidos y conseguidos por el autor.

Así, FIN DE SEMANA” viene a cubrir, con meritable acierto, un eslabón, un hueco en la trayectoria evolutiva de la dramaturgia de Roberto, por su virtud de analizar y conceptualizar ideas, partiendo esta vez, con una clarividente exégesis, de lo que, en otras manos, hubiera podido quedarse en meros tópicos de la variopinta sociedad urbana, pasto fácil para construir una comedia o melodrama ligeros. El autor sortea con destreza tales riesgos, aportando un relato fluido, compacto y consistente, dotándolo de personajes y situaciones objetivas y subjetivas, creíbles, y que, por tanto, seducen e implican al espectador. Para dotarle este realismo, no duda en entretejer elementos supuestamente autobiográficos y cuanto menos exográficos. VARGAS LLOSA nos alertaba: que es imposible escribir bien sobre algo que no se conoce…que no se ha vivido.El autor , lo sabe.

Y , transida de la soberbia interpretación de Roberto, actor. Como siempre, convencido y convincente, declamativo brillante, íntimo y cercano. Inefable e infalible,… Como siempre.




HIL ÓBSTAT”.FIN DE SEMANA”. IMPRIMÁTUR” ENHORABUENA.



FERNANDO ORTISSO.

-ENSAYISTA-

ALICANTE, FEBRERO, 2017.