ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

lunes, 18 de abril de 2016

"Represión infernal...pero regreso celestial". ALEGATOR. Fernando Ortisso



  

 REGRESION INFERNAL…PERO REGRESO CELESTIAL

De  Roberto Mira, en su reciente estreno teatral, ”ALEGATO”, en el Auditorio de la Casa de Cultura de San Juan con MIRA-NOS Teatro , esta vez en versión que podría ser de MÍRA-ME Teatro, porque  él, autor y, como único actor , asume en solitario toda la representación, si bien en diálogo permanente con una enigmática e inquisidora  voz en “off”.
 Algo más de media entrada .Esta noche la intuición o la “inteligencia social” no han funcionado. O la competencia de la Romería de la SANTA FAZ  ha funcionado mejor.
¡Alguna prevalencia habría de postular la Divinidad sobre la contingente obra de un mortal!.Sospecho que ellos ,los mortales ausentes no los dioses ; se lo van a perder…
Se alza el telón, deslizándose sobre unas notas muy seleccionadas de música para la meditación o la contemplación…que bien podría atribuir a Maurice Jarre o a Phil Collins. Luz penumbra en azul eléctrico, para enfriar algo el acceso térmico que está a punto de desencadenarse. Sobrio y único mobiliario: un andamio de obra , a cuyo pié se postra, sentado , compungido , el actor, de blanco inmaculado…Un soporte, una luz, un sonido ,un ambiente muy “zen”….que invitan a elevarse….a ascender.
La Voz en OFF , impecable durante toda la representación ,con unas excelentes vocalización, entonación, climax y temporización por Félix Garcia ;saca al protagonista, en la primera escena del único acto , de su patente abatimiento, para transportarle hasta el final , desde el asombro hasta la catarsis. En un proceso al que le anticipa se someterá, bajo el formato de una “regresión” psicológica se los hitos más importantes de su vida.
 A  partir de ahí, se verá sacudido y hasta flagelado por un interminable, mordaz, implacable, interrogatorio  íntimo , que sin conmiseración alguna, va desnudando psíquicamente su personalidad hasta extremos paroxísticos .La aquiescencia , sinceridad y “necesidad” del procesado  a vaciarse  en sus respuestas con absoluta transparencia y crudeza, en una actitud  simbiótica sado-masoquista,  van a constituir el baluarte fundamental para conferir, al argumento ,por una parte , la necesaria consistencia y credibilidad; de otra, a la obra ,un alto nivel dramático. Nivel mantenido de alta tensión, que indefectiblemente  y en sus puntos arrastra también ,tanto a la transgresión de los límites de lo verosímil, lo imaginable y hasta de lo permisible; cuanto a destellos de patetismo relativamente innecesario.
   Utilizando como técnica guionística elementos hibridados  del psicoanálisis freudiano  , de los diálogos platónicos ,y del Abogado del Diablo  de Morris West, la voz acusadora ,que no es otra cosa sino la personificación de la  propia conciencia del protagonista , va conformando un proceso escatológico ,que persigue su salvación o su condena  (entendidas éstas más en un sentido ético-teosófico , que teológico-religioso ).Y le permite defenderse  de o justificar sus teóricas abominables y reprobables conductas , mediante la postulación de su personal y original  alegato.
  Roberto Mira retoma así ,en esta monolítica obra ,su inveterada l temática ,el hilo conductor y medular que impregnan las preocupaciones de  gran parte de su ya más que prolífica y brillante dramaturgia : El Amor y El Desamor, binomio atormentado del antitético Felicidad –Infelicidad Pero en esta ocasión ,con la novedad y madurez de  enmarcarlos en un pentagrama filosófico más ambicioso : el cuestionarse la oportunidad , la inutilidad , la vaciedad , la innecesariedad  , la finalidad ontológica de la propia Vida . Este planteamiento entronca con presupuestos  filosóficos explícitamente nihilistas y existencialistas : La vida como suceso azaroso en Nietzsche ; la vida como catástrofe o fatalidad en Schopenhauer; la vida como inconveniente o mal necesario sarstrianos ;  la vida como mantra , de las filosofías orientales ; la vida como “caos de reacciones químicas incontroladas” de la etóloga Lynn Margulis ; o la vida “como error del Universo. “ (del biólogo Ken Nealson ).Y, de otro lado , en su proyección dramática , sitúa a la obra , en las coordenadas, connotadas del teatro de Camus , o más certeramente de las de Ionescu, salpicado del  exacerbado  pesimismo de Emile Cioran , ambos rumanos , amigos y también cultivados en el mismo y trascendental movimiento ideológico francés. Elementos éstos ,todos ellos esgrimidos de forma más o menos explícita , confieren a “ALEGATOS”, una altura especulativa y una dimensión intelectual ,nuevas , en  un tratamiento valiente , frontal  , homogéneo e integral ,no acometido por el autor , al menos con tal rotundidad , en su anterior repertorio.

  La conciencia ,en su despiadado “brainstorming” hurga en los más íntimos y  recónditos espacios del transcurso sentimental-amoroso del protagonista , que soportado por tres representativas y nefastas historias pasionales, le conminan a reconocer  sus repugnantes , a primera vista, conductas ,delictivas desde el Derecho positivo ( eutanasia , asistencia al suicidio , homicidio culposo…) , pero “alegadas” por su autor como “muertes terapeúticas “: la muerte  como liberación .Como en  El Príncipe de Maquiavelo…” el fín justifica los medios “…sobre todo en un ambiente en el que se hecho “abstracción de Dios” y se da rienda al “elogio de la locura “ (Erasmo de Rotterdam).  Y aquí ,el dilema dualista ( del bien y el mal) ; y el conflicto religioso ( Fe-Apostasía ) ,endémico s en la obra de Mira , e insolubles ,afloran de nuevo . Bajo premisas , supuestamente ateas o agnósticas…subyace en la obra una pulsión  ética y una intencionalidad moralizante ,que alejan la pieza  incluso de una moderada heterodoxia. En el fondo, los actos impíos del protagonista están investidos por el remordimiento , por un  sentimiento trágico, que no pueden proceder sino de un íntimo y secreto respeto a las leyes del Derecho Natural….y la observancia, siquiera inconsciente de valores espirituales..Preocupación y posicionamiento  escatológico de corte unamuniano ,ante la búsqueda estéril de Dios por la Razón, y ante el vacio angustioso de la carencia de Fe. Nudos  gordiano s de los que derivan  otras cuestiones teosóficas ,como las de la libertad noética , el libre albedrio, el determinismo, …que ya obviamente ,solo aparecen tratadas en la obra ,de forma muy tangencial.
 Bajo estos presupuestos, el protagonista , no puede sino rebelarse contra Dios , que como el Ángel Caído , no puede negarlo, porque “está hecho a semejanza de ÉL”y , por tal silogismo, está exonerado, como hombre, de toda culpa, y sólo la Divinidad sería responsable del miedo, del desamor , de la soledad, de la orfandad existencial, del dolor, de la infelicidad humanas.. . “ Para que el hombre sea libre ,tendríamos que matar a Dios …” (Nietzsche ). Por ello , su anatema  impenitente, la patética imprecación  final de nuestro pecador ,sancionada con un estertóreo  AMEN , solo  constituye una  sorpresa relativa  porque no hace sino epilogar  proceso  introspectivo-deductivo largamente anunciado, y  que no podía culminarse de otra manera , que con la transferencia de “ la responsabilidad” a la Divinidad.  Entonces  , desde estas alturas, la narrativa de las historias contadas, de  texturas homosexuales , se incorporan a vista de pájaro. Quedan minimizadas ; aparecen como  meramente anecdóticas y podrían etiquetarse  o subtitularse en la obra como : “ La homosexualidad como pretexto “, sin menoscabo alguno de su compacidad .
 El tono dramático se mantiene altísimo desde la primera escena ,gracias a un guión, al que ya nos hemos referido, flúido, realista, directo, sin concesiones dialécticas, o “gags” escenográficos ( exceptuando el intruso de la incontinencia y micción del personaje ; o el hiperbólico  de su carcajada histriónica  de la escena final ) y con abordaje sobrio   de los hechos y de las tesis. No deja resquicio a la trivialidad, a la especulación, al escamoteo ,ni al prejuicio, y mucho menos al pudor …lo que comporta en ocasiones pasajes de excesiva procacidad y crudeza.   Por otro lado, al mantenimiento de esta tensión interna , contribuye la  aplicación ,consciente o no ,de la técnica teatral, màs o menos encubierta, conocida com del distanciamiento   , ya  utilizada por Samuel Beckett, y posteriormente por Brecht y otros autores del absurdo .Con ello se consigue aislar ,alejar ,expatriar ,externalizar, a Alegatos  de  la empatía o  identificación directa del espectador, mostrándose como pieza menos relativizada y en consecuencia ,  agigantada en el espacio y en el tiempo.
 Si a estos notables valores , añadimos la soberbia interpretación del actor ,en una lección paradigmática de declamación, que hace el mutis  bajo el más oportuno palio musical ; el preludio de ¡ Oh ¡ Fortuna  del  Fortuna Emperatrix  Mundi de CARMINA BURANA ( Carl Orff) , el resultado de esta   regresión no podía ser más saludable : el regreso de Roberto Mira ,con la obra, sin duda, más ambiciosa  ,  de mayor anclaje y de mejor tejido , en su ya dilatada trayectoria.
 Salgo. Me reconoce y saluda una amiga , artista , alemana … Me interpela con ojos abiertos , sin palabras….Y ,antes de que dispare  me anticipo irónicamente : “ …No sé si ya lo estaba;….pero de esta….le excomulgan….¡Seguro ¡ “.


Fernando Ortisso
Alicante, Abril , 2016