ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

viernes, 14 de agosto de 2015

Refrán. A quien a buen árbol se arriba, buena sombra le cobija

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija es un clásico entre los refranes en español, uno de los más utilizados y conocidos por los hablantes. Su significado es que la protección de los poderosos suele favorecer a quien a ella se acoge, con lo que se aconseja acercarse a quien tiene ese poder para así beneficiarnos. De esta manera lo veía, irónicamente, el autor de El Lazarillo, que hacía a su personaje ampararse en el cobijo de "los buenos"; si bien en este caso el beneficio que obtiene viene a ser una mujer amancebada. Si te rodeas de amigos influyentes además de recibir posibles favores, tu prestigio de eleva, sube. Por eso nadie dice que  tiene amigos pobres, sino amigos importantes que causan respeto.

Decía la RAE, al incluir este refrán, que "la fortuna la logra el que tiene protección poderosa". Es de notar que la palabra sombra tiene el significado de "asilo, favor o defensa", acercando más el sentido del refrán a los hablantes.

Podemos encontrar este refrán desde en versión latina (Adhaerens potenti adversitatem non timet), hasta en muchas otras lenguas:

  • Quem a boa árvore se acolhe, boa sombra o cobre.
  • Un arbre qui t'abrite, salue-le, il le mérite.
  • Chi a buon albero s’appoggia, buon ombra lo ricopre.
  • Kiun reĝo protektas, tiun ministro elektas.
Otras variantes en español son:

  • El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • Al que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.
  • A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cubre.
  • El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra tiene encima.
  • Quien a buen árbol se allega, buena sombra el cubre.


Y no podían faltar las formas jocosas del dicho: Quien a buen árbol se arrima, nadie le ve si orina y Quien a buen árbol se arrima, va un perro y le mea encima.