ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

lunes, 20 de julio de 2015

A ésta,“LA ÚLTIMA CENA”…..le faltó vino….



A  ésta,“LA ÚLTIMA CENA”…..le faltó vino….

    



A  ésta,“LA ÚLTIMA CENA”…..le faltó vino….
       Nueva entrega dramática de Roberto Mira estrenada reciente y casi simultáneamente en los Auditorios,llenos,como siempre de las Casas de Cultura de San Juan y Muchamiel; y que evidencian su enorme fertilidad y caudal creativo.    
      Se alza el telòn…y nos recibe una sobria mesa a la que se aplican unos personajes que dialogan entre sí,mientras que una encargada o regidora nos va introduciendo la entidad de este comedor social y enmarcando las especiales circumstancias que les concitan, esta noche, a tan especial cena:la celebración del tercer aniversario de su apertura ,que contará con la señalada asistencia de su dama madrina y mecenas.Sobre este aparentemente aséptico e inocente guión giran ,al menos parcial y temporalmente las tres cuartas partes del argumento de la obra,reservándose el autor la última parte para darle un vuelco  radical.
     Yo ,dejándome llevar por mi irrefrenable glotonería,mientras escuchaba algunas de las intervenciones algo intrascendentes de los actores,y  bien ubicado en tercera fila,no dejaba de reparar en las penurias y carencias que adivinaba sobre el blanco mantel.Me flanqueaban Fernando Paco Chico y su adorable  mujer Maribeli…y no me resistí a susurrarles :”¡A esta mesa …le falta el vino!...Humm…No sé..”.Recordé lo que pudo ser aquélla mesa nocturna cervantina del Sr. Monipodio,en su albergue sevillano,también para indigentes,transeúntes,truhanes y advenedizos..:”…el refectorio era como de medio celemín….y apostábanse a la mesa hasta cinco caballeros…”Aunque es conocido y célebre el magro,rancio y grotesco cocido que aquèllos “degustaron”…allí  se escanció abundante mosto fermentado…y aunque ,claro, luego pasó lo que pasó,el resultado final no fué,nada más,ni nada menos,que ese RINCONETE y CORTADILLO,joya de las NOVELAS EJEMPLARES y de la literatura española.Tampoco dejó de planearme aquélla otra cena del Tenorio,en cuya esotérica sobremesa,los vapores del añejo campan a discreción –“¡Fué el maldito Cariñena …que se apoderó de mí!”-,resucitan al Comendador,convocan los espiritus,para  generar uno de los actos de mayor tono dramático de nuestro teatro…En nuestra cultura ibero-romana y judeo-cristiana…muy proclives a excesos,am brosias  , trasnochadas,y alzamientos de vidrio ,las cenas siempre han gozado del mayor porotagonismo , y así me las prometia yo èsta noche….
    La verdad.No sé si por mayor,que no por viejo;si por estar ya algo avezado en estas lides…o por la influencia de un repentino rebrote de la “lógica de lo peor” de Jacques Monod…el caso es que lo del vino,ya digo,no me diò de inicio, buena espina…Me constan,en propias carnes,los corrosivos estragos de crearse “expectativas”….que no esperanzas…Quien espera ,ilusionada pero sosegadamente…que ocurra algo bueno,ya disfruta imaginando su adviento,aunque no llegue…Vive  una placentera Epifanía.Como quienes esperamos que nos visite la felicidad …”en la sala de espera de la felicidad”….En su esperanza la encontramos…ya estamos felices.Sin embargo…quien expecta…ansía….”exige “que ocurra algo  excesivo del objeto o del suceso…Y entonces, éste ,alertado,puesto en guardia,se nos niega…Nos decepciona.Y nos frustra.Y yo,esta noche no iba de simple espectador…sino, tal vez mal acostumbrado a la estela del autor,iba de “expectador”Y como  irresponsable, me había dejado llevar por el referente y sugestivo título .Imaginaba que me encontraria con una parvedad  aun neocristiana,pero con sus simbologías,con sus doce de Galilea.O  con los del PatíbuloO con aquéllos otros Hombres sin Piedad,o me toparía tal vez con un remedo de los ruines  y desagradecidos pordioseros de la ingénua Viridiana….en la mágica,grotesca y surrealista mesa de BUÑUEL..e incluso con un Gurú  o Maestro,papel que ,por cierto ,al Roberto Mira actor,le iria como anillo al dedo..Que sintonizaría  con una representación trascendentalista ,plagada de escatologías mistico-religiosas,teosóficas o moralistas,éticas o tansgresoras,ortodoxas o irreverentes, pero alcanzando aquélla cota de profundidad conseguida en su brillante “En  nombre de la Santa Madre Iglesia”.
 Hablando de La Iglesia,cuentan que avezados“predicadores”  medievales de novenas,triduos, y  de contumaces y densas homilías;maestros del parlamento y de la diatriba ,como se decía de Fray Torquemada,de Savonarola,de Bellarmino,o del dominico Bernardo de Claraval-paradójicamente,hoy  ¡San Bernardo,después de haber sido uno de lo màs ensañados pirómanos de inocentes desde el Santo Oficio!-…y en retener la atención y tensión de los fieles,medían el grado de efectividad de sus sermones ,observando el  nervioso movimiento cular en sus asientos….Ahora añadiría yo también,el de mirar el reloj… Lo miro.Han transcurrido casi tres cuartos de hora…y aquí no ha pasado “casi de nada”.Hasta siete personajes ,por lo que hacen o dicen,netamente secundarios,uno más que los de Pirandello,parece que “siguen buscando autor”.Y en esta ocasión, a fé que en Roberto Mira ,como los del italiano,tampoco lo han encontrado.Ellos, desasistidos ,sin papel ,sin guión en el escenario, y sin el otro ,en sus aciagas y amorfas vidas reales,divagan ,como almas en pena con una fraseología corta,prosaica,a veces ramplona, y superficial,sobre sus situaciones y sentimientos particulares: la vejez,la memoria,el recuerdo,la exclusión,la soledad,la desilusión,la tristeza,las dudas,el remordimiento,el sufrimiento,la resignación,el perdón,destilando nostalgia y melaconlía,no exentas de ironía y sarcasmo..Cada personaje,de distinta etilogia(un inmigrante,un jubilado,una solterona,una dolescente,un italiano,una voluntaria,una señora digna…probablemente” pobre vergonzante”) intenta en vano desnudarse psicológicamente.Pero acabarán todos diluidos, haciendo unos mutis desdibujados,indefinidos,sin habernos dejado,no ya un “retrato”;ni siquiera en la mayoría ,un simple boceto o caricatura de su personalidad.En consecuencia,con estos mimbres ninguno de los esforzados y voluntariosos actores logran salvar  el canasto de sus representados y conferir una mínima consistencia  a sus respectivos papeles.Sólo la naturalidad,desparpajo e intuyo también improvisación y sus clarividentes aportaciones “fuera del texto”,de MONICA ESPIGARES,son capaces de redimir el suyo,pese a sus fugaces apariciones.Al igual que las  acreditadas“tablas” de  Joaquín Grau,constituyen el “salvavidas”para un su descafeinado Don José,atribulado por pretèritas disensiones con sus hijos….A todo esto,èl único personaje protagonista,D.Alejandro,encarnado por el propio autor,cuya presencia  ni antecedentes en este  comedor,se me antoja no aparecen suficiente ni oportunamente justificados,se yergue en una especie de “juez y parte” mordaz, de todos los demás,sancionando,apostillando ,y dando ,flaco contrapunto a las intervenciones de los “invitados”.Sí,desde su papel,podría haberse atribuido ,a modo de “narrador omnímodo”,el de la  balanza que suplementara la falta definición de la personalidad del resto.Quizá no fuera esta la intención…Pero lo cierto es que no lo consigue.La mayoría de sus parlamentos,a modo de contrapuntos màs o menos moralizantes,no pasan de ser frugales,superficiales,colaterales,prosaicos,e incluso de “gags còmicos” que no siempre gozán  de la virtud de la oportunidad,….En cualquier caso, muy lejos de profundizar ,analizar, o criticar los temas que los personajes le “proponían”,al menos con la audacia y fina ironía a que nos tenía acostumbrados.En esta  ocasión,el autor,a mi juicio para mal,…evita o rehuye entrar a “ estos trapos”.”Bien está,si así os parece”.
 Creo haberle oído o leído decir a MIGUEL NARROS,uno de los eruditos que más han hecho en ,con,para y por el teatro español,que “en una obra,algunos personajes,por irrelevantes deberían hacer “mutis” ,muy al principio….y algunos incluso,ni aparecer…”.Caigo ahora que sería algo así como aplicar el pricipio “reduccionista” al teatro,que yo bautizaría como el teatro del “minimal”…Que llevado por la imaginación al extremo,sería un teatro con pocos personajes …o “ninguno”.O uno,protagonista,que no aparece.¿Se imaginan?,¡La gran “elipsis”!.Antecedentes haylos,por lo menos en cine:ORDETTE,la gran protagonista  oculta de la genial cinta de DREYER,-para mí,entre las diez mejores de la historia del celuloide-, prácticamente no se la ve,ni habla.Y nuestro hombre del delibiano   NUEVE HORAS CON MARIO,tampoco.Vale; es que los dos están muertos.Pero el “efecto” es el mismo.Resulta.Ya los autores de la “nouvelle vague” y del teatro del “absurdo”   hicieron sus “pinitos”….Y a  un Dürremaat  ,o a un Höldering seguro que se les podría haber ocurrido,de haber sido algo màs longevos.En pintura,sí se atrevieron, con sus cuadros “vacios”, Duchamps,Mondrian,Rothko….A aquéllos y a éstos,  les tildaron de locos…-el austriaco autor del Hiperión era esquizofrénico-.Pero ,señores,es que para “escribir” teatro,después de Esquilo,Eurípides o Aristófanes…o de Calderòn ,o de Shakespeare…¡ hay que estarlo!.Ellos,mitos,probablemente también lo estaban…

   Los tratamientos recurrentes en la vida,nunca han sido proverbialmente ni fáciles ni eficaces.”Nunca segundas partes fueron buenas”…”Repetir,no es conseguir…”.” De segundas nupcias…renuncias.”Sus evidencias,son manifiestas.Pero si nos ceñimos al proceloso terreno de las artes,a la literautura,el panorama se obnubila ,se complica,y su pronóstico,como el del tiempo,suele tender… a empeorar.Me estoy refiriendo  a la diagnosis  en torno a la “ventura y desventura del amor,” y ,en concreto,a uno de sus más manidos paradigmas : “ Amor loco…yo por vos…y vos por otro”, eje argumental final de nuestra “La última  Cena”.Es prolífico el uso y abuso  que de él se ha hecho,sin salirnos de nuestra historiografía  dramática nacional:Gil Vicente,Torres Naharro,Lope de Rueda,Rojas,Motalbán,Pedro Antonio de Alarcón,Duque de Rivas,Ramòn de la Cruz,Moratin,Tirso,Lope,Calderon,Zorrilla,Benavente,Lorca,Pemán,Buero,
Mihura,Muñoz Seca,Jardiel Poncela….El censo,para no hacerlo interminable debería reconstruirse a la inversa: con el de los autores “que no han tratado el tema”,siquiera colateralmente,y la lista quedaría notablemente reducida a pocos autores.Lo que nos conduce a disponer de un amplísimo espectro de abordajes estilísticos(desde el drama,la tragicomedia,la comedia,el sainete,el entremès,el esperpento,al   astracán);acceder a un arsenal ingente de títulos variedad  argunental, y una  inagotable tipología  de personajes,muchos de ellos,verdaderos” arquetipos “ del gènero , en  nuestra densa dramaturgia.Aunque el resultado de los centenares de obras emergentes,no goza de la misma fortuna,su magnitud y compacidad,dejan  muy pocos resquicios para acercarse a este espacio, con propósitos de aportar originalidad. Un autèntico “campo de minas” por el que Roberto Mira se ha aventurado –y le aplaudo-en esta ocasión,arrostrando altísimos riesgos.”Y alguna o varias de ellas…-pese a sus evidentes prevenciones-,le han volado  LA CENA”.En efecto; a pesar de que el anodino discurso del guión,intenta redimirlo con un aldabonazo final,por la via de la sorpresa,a modo de un “órdago dramático” inesperado,el efecto no termina de conseguirse.Porque,sobre todo ,es muy tardío,el antídoto se lo inocula demasiado  al final:la obra “ya estaba cocida”.  Y ,ante todo,introduciendo un soporte argumental muy forzado ,tanto en la situación como en la espacialidad  y  temporalidad.Y se torna,por tanto,poco creible: La señora mecenas del Centro,se revela ser la hermana ,de un pretérito amor no correspondido de D.Alejandro,de cuyo aborto  se autoculpa,reconociendo sus maquinaciones para frustrarlo,y “justificadas” por la pasión que ella misma ha mantenido en secreto por el protagonista….Tras estas mutuas confesiones ,armadas sobre un diálogo  ahora màs intimista,y por ello,quizá  en el cuadro más salvable y convincente de la obra,se entabla una oferta de “negociación”,en un intento de rescatar una versión  residual ,paliativoa o convencional al menos,de aquél amor perdido….Pero,”no fue posible la paz”….y  el muchas veces repetido  y despiadado carcàn del “Amor loco…” o en versión caderoniana,”El mayor encanto,amor…y el mayor mosntruo…los celos” vuelve inexorable a  lapidar,colocando su amargo epitafio  en la caída el telòn.
  Sì,a esta Cena le ha faltado la chispa del vino.Y claro,Las Musas,Los Dioses,muy proclives a banquetes y libaciones;c omo Dyonissos y ,en particular Thalia….no acudieron.
 ALICANTE,Junio,2015
FERNANDO ORTISSO