ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Rajoy ve el final de la recesión. Rajoy y el riesgo de cambio político.

Rajoy advierte del riesgo de un cambio político y ve el final de la recesión

El presidente del Gobierno se esfuerza en convencer a los empresarios de que todos los indicadores apuntan a un nuevo rumbo en la economía al tiempo que pide un acercamiento entre populares y socialistas

05.11.2014 | 05:14/Información

El presidente del Gobierno, en un momento de su intervención.

Apuntes

  • Rajoy evidencia que se va a presentar a la reelección para otro mandato al comprometerse a bajar al máximo los impuestos
  • El líder del PP reclama a los empresarios que huyan del pesimismo y carga contra los que no hablan bien de España
Salvar el modelo de gestión que, durante años, han compartido el PP y el PSOE. Ese fue uno de los mensajes principales que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó ayer durante la clausura del XVII Congreso de la Empresa Familiar celebrado en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). Rajoy alertó de los riesgos de un cambio político y defendió la gestión de los últimos 36 años en los que, tras la aprobación de la Constitución del 78 y con el paréntesis de la UCD, populares y socialistas se han alternado en el poder: «No todo lo han hecho mal los partidos que han gobernado», reivindicó ante un auditorio de más de 500 empresarios que generan el 70% del Producto Interior Bruto (PIB) de toda España. Rajoy pidió un acercamiento entre populares y socialistas y se esforzó en vender un nuevo rumbo de la economía con una avalancha de datos frente al reto que le puso encima de la mesa el presidente de la Empresa Familiar, Javier Moll, para generar 3 millones de empleos. Pero, sin embargo, fue incapaz de citar, durante una hora de intervención, la palabra corrupción, a pesar de que los empresarios, en estos momentos, suspenden a la clase política y la consideran un lastre.
Rajoy tuvo un recibimiento frío. Casi helado. Ni aplausos a la entrada. Ni tampoco durante la intervención. Sólos unas tímidas palmas al final. A tono con la desconfianza que, en estos momentos, la sociedad civil tiene con las instituciones. Durante la primera media hora e instalado en el atril, el presidente del Gobierno se dedicó a desgranar las reformas iniciadas desde que llegó a La Moncloa en diciembre de 2011 y trató de ponerlas en valor como la base de un nuevo ciclo de expansión económica. Frente de la petición de los empresarios, Rajoy defendió que se ha creado medio millón de empleos y que sectores como la industria y la construcción ya están «sacando la cabeza». Aunque, en ese punto, sí admitió que aún queda un largo trecho por recorrer. «Las cifras son insoportables», confesó. Sacó pecho con las cifras de crecimiento económico mientras, aseveró, otros países de Europa «pierden fuelle». Defendió con vehemencia la pujanza de las exportaciones, el saneamiento del sistema financiero pese a reconocer que es necesario «que fluya aún más el crédito» o los efectos de la reducción del déficit. «¿Estamos mejor? ¿Hay un cambio de rumbo? La repuesta a las dos preguntas es positiva. Son tiempos de mejora con un clima de mayor confianza», aseveró con aplomo Mariano Rajoy.
El líder del PP alertó de la necesidad de mantener las políticas desplegadas por su gobierno en tanto que han logrado, en su opinión, «enderezar el rumbo» a pesar, como admitió, de que todavía hay «mucha gente que lo está pasando mal». «No podemos decir que estamos satisfechos pero sí incentivados para seguir adelante», subrayó para deslizar una dura crítica contra los que se dedican a «castigarnos de forma inmisericorde». «Tenemos que recuperar la costumbre de hablar bien de España», reclamó como fórmula para que los empresarios huyan del pesimismo antes de advertir de que todo ese panorama de mejoría que dibujó se vendría abajo con un cambio político de gran magnitud como el que dibujan las encuestas.

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Sonia Castedo no pudo recibir a Rajoy por encontrarse indispuesta (por el batacazo del día anterior, la humillación tuvo ecos en la TV) y envió a su teniente de vicealcalde Andrés Llorens. Me gustaría conoocer la conversarción detefónica o el correo que Sonia recibió del equipo de protocolo de Mariano Rajoy. Señor Pavón usted debe de preguntárselo. No podemos permitirno a una alcaldesa que huye de su jefe.