ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Radiografía de la corrupción

     Si dejamos al margen las estafas piramidales, yo creo que la forma de ganar muchos millones y de manera rápida es a través de la especulación inmobiliaria, y su clímax se alcanza cuando se llega a la burbuja inmobiliaria. Recientemente hemos conocido casos como el de El Pocero o el de Enrique Bañuelos que en breve plazo han pasado de no tener nada a contar con fortunas superiores a mil millones de euros. En la provincia de Alicante también se han dado casos parecidos y no cito nombres porque son de todos conocidos ya que a diario salen en la portada de los periódicos.
      En la especulación inmobiliaria se ganaba tanto dinero que no costaba nada pagar «mordidas»; comprar voluntades o regalar comisiones a todos los que pasaban cerca. La lluvia de millones provocó que en España se dieran los mayores casos de corrupción. En la especulación inmobiliaria casi siempre hay tres personajes: el promotor-constructor al que yo llamo «inductor»; el bancario o banquero y el político o funcionario, a estos dos grupos yo les llamo «colaboradores necesarios».
      Normalmente la cosa empieza en una comida en la que el inductor invita al colaborador.
      Lo habitual es que haya mucho marisco, Vega Sicilia y Moet Chandon, todo es distendido, hay muchas risas y bromas y se hacen pequeñas confidencias. Posteriormente llegan las cenas, de igual corte gastronómico y que suelen terminar en espectáculo no autorizado para menores. Para los colaboradores hasta ahora esto no significa nada, quién les puede llamar la atención, salvo la parienta, por disfrutar de estos placeres. El inductor sabe que sin la colaboración femenina no se consigue nada, así que el siguiente paso es invitar al matrimonio a un crucero en su yate con todo los gastos pagados incluyendo los selectos y caros regalos que reciben las señoras en el viaje. Con todo lo realizado hasta ahora el inductor sabe que lo único que va a recibir es que el colaborador le elija entre dos propuestas iguales, o que de cuando en cuando le facilite información no muy trascendente, pero él quiere más, así que prepara la segunda parte de su maniobra. Hay dos formas de actuar: si el colaborador es jugador de cartas le invita a jugar en una partida con sus amigos. Al principio el colaborador ve que suele ganar casi siempre y empieza a pensar «estos son unos pardillos», pero de repente su suerte cambia y empieza a perder, perder y perder y acaba firmando un papelito en blanco que dice «Vale por 10.000 euros», este ya está «pillao». Otra forma es que el inductor dice «a este Mercedes que me he comprado le he cogido manía, así que si lo quieres te lo vendo por la mitad de lo que me ha costado y no hace falta que me des nada, me lo pagas poco a poco», si el colaborador acepta también está «pillao»
     Pero no pensemos que siempre el inductor es el malo y que los otros son unos angelitos ingenuos. Hay muchos casos en los que el colaborador le dice al inductor «puedo cambiar la calificación urbanística de esta parcela, así que cómprala y a mí me reservas el 20% de la plusvalía que obtengamos al venderla», o esta otra «tengo un cliente que está en las últimas y tiene que pagarme un préstamo, yo te doy a ti un préstamo le compramos a bajo precio y cuando lo vendas me das el 20% de las ganancias».       
      De todo hay en la viña del Señor.
     Pero yo lo que quiero es trasladar a la sociedad la idea de que la corrupción en masa ya ha pasado, todo lo que sale es antiguo y me imagino que los inductores y colaboradores se lo pensarán un poco antes de volver a cometer los mismos robos, estafas o chorizadas. Políticos y banqueros se la atan con papel de fumar para no cometer errores, ahora bien, como la condición humana es así, no pasará mucho tiempo hasta que se inventen nuevas maneras de ganar dinero fácil aunque sea burlando de alguna manera las leyes establecidas.

Pedro Morante Gutiérrez en Cartas al Director en Diario Información
4 de septiembre 2014