ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 13 de julio de 2014

Brasil encajó 10 goles en dos partidos. Todo era una burbuja. No tiene equipo. Despedido deprorable

Una despedida deplorable

David Luiz, en el suelo tras un ataque fallido de Brasil.
David Luiz, en el suelo tras un ataque fallido de Brasil. AFP
  • Brasil terminó sin orgullo su Mundial, incapaz de reaccionar ante una eficaz Holanda

  • Van Persie, Blind y Wijnaldum anotaron los goles que hacen aún más grande el fracaso



Brasil se despidió de una manera indigna de su afición, prosiguiendo la pájara de las semifinales y olvidando el espíritu luchador que caracterizó a un equipo muy limitado pero competitivo hasta entonces. Fue un equipo de Segunda, un juguete en las manos de una Holanda capaz de despacharles a medio gas y sin ganas de ahondar en la ya suficientemente honda herida nacional. [Narración y estadísticas]
La hinchada comenzó el encuentro por el tercer y cuarto puesto animada, dando una última oportunidad a un equipo que al menos dio la cara hasta cuartos de final. Acabó llorando, silbando o riéndose del ridículo.

El regreso de Thiago Silva al eje de la zaga no sirvió para reordenar una defensa lamentable ante Alemania. Cabe analizar aparte el papel de la dupla que forma con David Luiz. Considerados ambos los líderes del equipo ante la ausencia de Neymar, cometieron ayer errores impropios de un profesional.
El primer tanto llegó tras un agarrón de impotencia de Thiago al perder la carrera en la frontal del área que sólo el juez de línea vio como penalti. Para compensar un poco, el defensa no fue expulsado como merecía por ser el último escollo de Robben antes de llegar Julio César. Van Persie no falló en la pena máxima.
La facilidad con la que Holanda había llegado al área de Brasil recordó demasiado al encuentro ante Alemania y también lo hizo la velocidad con la que llegó el segundo gol, que de nuevo partió de un error compartido por el árbitro y por Thiago. El defensa, al trote, tan sólo siguió con la mirada y de lejos a Wijnaldum, que llegó a la línea de fondo por la banda sin ningún tipo de oposición y tras haber recibido un pase en fuera de juego que el linier no vio.
El centro del holandés dio con la cabeza de Daviz Luiz, que despejó con asistencia involuntaria a Blind, que no perdonó al recibir el regalo totalmente solo y sin marca en el punto de penalti. Seguramente fue la peor acción defensiva de lo que va de Mundial, con los zagueros más cotizados del planeta como protagonistas.
El ataque brasileño fue también indigno de una selección pentacampeona del mundo. Ni una acción de peligro, ni tres pases con cierto sentido ofensivo, ni una ocasión de gol, un regate con gracia. Sólo caídas absurdas, pases desastrosos, ansiedad, nervios, una imagen desoladora. Daba igual que Scolari hubiera cambiado a los dos atacantes, Fred y Hulk, y diera entrada al ariete Jô y a jugadores que poblaron más el centro del campo como Willian y Ramires.
Daba igual porque de repente cualquiera que llevase la camiseta de Brasil, en vez de convertirse por ello en una amenaza parecía cargar con siete kilos como siete goles de ropa. La ausencia de Neymar, única estrella del combinado más mediocre ofensivamente que se le recuerda a la 'canarinha', no es excusa suficiente para una zona de creación formada por jugadores de equipos como el Chelsea (Óscar, Willian y Ramires), el Tottenham (Paulinho) o el City (Fernandinho).
La mayor suerte para Brasil fue que a los neerlandeses, después del segundo gol, tampoco le quedaron ganas de humillar o de hacer mucho más que celebrar su tercer puesto y defenderse con éxito y orden de todos los caóticos ataques de Brasil desesperado y con maneras de equipo amateur. Aun así, consiguió cerrar el partido con una goleada tras una gran jugada colectiva ante una defensa de nuevo espectadora en el tiempo añadido.