ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

domingo, 22 de junio de 2014

El chorreo de Felipe VI a su padre en el discurso de proclamación como Rey

Muchos son los artículos que he leído esto días de junio con Hogueras de San Juan en Alicante, de doctos periodistas e incluso de ganadores del premio Mariano de Cavia, que es algo así como el Pulitzer del periodismo español, que no hacen mención de ciertos reproches sublimares de Felipe VI a su padre.

 En ninguno de estos artículos he apreciado que se insinúe el "chorreo" (por emplear una palabra castiza) o reproches, que se desprenden de algunas frases del discurso de Felipe VI de proclamación, a su padre (Rey ya en Reserva Activa). Podría ser que el real hijo las dijera sin mala fe y sin cinismo. Pero tras una lectura detenida y en segunda línea de intenciones, aprecio que psicológicamente existe en sus palabras un deseo de desquite y de bronca sublimar.

Leemos cuando dijo: "La Corona debe (...), velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social". ¿Acaso de haber tenido D. Juan Carlos una "conducta integra, honesta y transparente", en los últimos años, hubiera sido necesario hacer hincapié en ello? Ya se le supone  a la Corona esta integridad, honestidad y transparencia. No obstante, hacia falta remarcar esta tres palabras de índole disciplinario por esos clandestinos safaris y otros asuntos que está en la memroai de los lectores..

Don Felipe continúa   "...mis convicciones sobre la Corona que, desde hoy, encarno: una Monarquía renovada para un tiempo nuevo". Es decir, que la monarquía se su padre está ya anquilosada en tiempos viejos y añosos. Que don Juan Carlos venía de una decisión de la dictadura de Franco, aunque consensuada en a Constitución de 1978, y había que darle un cambio de legitimidad constitucional, más o menos, para intentar aplacar  voces discrepantes de una izquierda cada vez mas republicana.

Continúa con el discurso de "hacia la España renovada que debemos seguir construyendo todos juntos al comenzar este nuevo reinado". Y me pregunto por qué no se ha renovado España y la monarquía.

Otra frase.- "Deseamos una España en la que los ciudadanos recuperen y mantengan la confianza en sus instituciones [la Corona entre ellas] y una sociedad basada en el civismo y en la tolerancia, en la honestidad y en el rigor, siempre con una mentalidad abierta y constructiva y con un espíritu solidario". Vuelve a insistir en la honestidad, quizás la Infanta doña Cristina y el ínclito Urdangarin, no estuvieron a la altura, por culpa de dejar pasar las mareas y no actual con palo certero Juan Carlos.

Es decir, que hubo un severo castigo verbal a su padre, quizás por eso se ausentó del Congreso, o le advirtió el hijo "no vengas porque te vas a llevar un rascapolvo encubierto". Y el rey saliente con fatiga de materiales encima, sin ganas de discusiones y con un dolor que no se quitaba ni con los antiinflamatorios COX-2, le respondió que de acuerdo, "haz lo que a tus reales co... le parezca bien, pero déjame tranquilo".

Por ello, hemos de entender que el discurso del Rey fue impecable como una verónica de Dominguín dedica a Picasso que, por cierto  fue padrino de su hijo Miguel Bosé. Un capote grana y oro siempre es una bandera que hay que saber izar con el Himno Nacional, aunque no tenga letra que compartir y que nos una a todos los españoles y nos estimules. Por eso nos ganaron el equipo de Chile, porque salieron motivados y como motos tras cantar la letra de su Himno Nacional en coro con la afición en la grandas. Mientras nuestra selección La Roja miraba al cielo con el mental "champun-champun". ¿Y para cuando el Parlamento nos va a dar la letra de un himno que hable de victorias y de luchas, y de que somos los mejores?, para que no pase lo de Brasil/Brazil.

Los discursos impecables son aquellos que siempre tienen detractores en la afición como ocurrió con los novilleros Artur Mas y Urkullu, aspirantes a presidentes de las republicas utópicas de Cataluña y País Vasco, que no aplaudieron porque estaban en el punto de mira de los francotiradores de Bildu y de ERC, respectivamente.  Y con estas actitudes de silencio de palmas (solo les faltaron sacar pañuelos blancos). Cómo quieren que Felipe VI, vaya a estas Autonomías territoriales díscolas y por pacificar en visita de cordialidad.

No podía el Rey, símbolo de la unidad de España, hablar de “plurimultinaciones” o Estados Federales en el Congreso. Estos asuntos quedan para los pases de salón y conversaciones en los  despachos. Que de todo habrá en el futuro.

Ramón Fernández Palmeral