ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

martes, 27 de mayo de 2014

Lo que les espera a los independentistas catalanes.

Mejor fuera de Europa: lo que los independentistas no esperan
Javier Barraycoa
Sociólogo, doctor en Filosofía y profesor universitario. Es colaborador de la plaforma Somatemps. Entre otros libros, es autor de Historias ocultadas del nacionalismo catalán (2011) y de Cataluña hispana (2013).
Dejemos una vez más que vuele la imaginación y busquemos argumentos para evidenciar el ridículo que produciría la independencia de Cataluña y su tan anhelada continuidad en Europa. De momento se nos ocurren los siguientes dislates que viviríamos.
1.- Actualmente España es receptora de fondos comunitarios, pues la renta per capita está por debajo de la media Europea. Si Cataluña se independizara, mantuviera su renta y, cosa improbable, siguiera en Europa, entonces se produciría una divertida ironía: Cataluña se convertiría en un Estado europeo aportador de fondos y España, con su evidente bajada de renta per capita, se transformaría en mayor receptor aún de los fondos europeos. Con otras palabras, Cataluña, vía europea, tendría que subvencionar a España.
2.- Cataluña como Estado independiente dentro de Europa, mantendría el euro y los tratados europeos respecto a fronteras, con lo cual cualquier ciudadano español y catalán se encontrarían en la misma situación que ahora. La gran desventaja para Cataluña es que tendría que improvisar los más de 100.000 acuerdos internacionales (sí, la cifra es cierta) que tiene firmados España en todos los ámbitos políticos, culturales, económicos, de seguridad, etc. Ello dejaría colapsado al nuevo ejecutivo independentista unos cuantos decenios.
3.- Cataluña, como Estado de la Unión Europea, no podría quitarle la nacionalidad española a los que desearan mantenerla (calculemos que unos cuatro millones y medio de habitantes de Cataluña). Ello generaría un problema muy importante, pues esa cantidad de gente se convertiría en "españoles residentes en Cataluña". Ante ello se generaría un enorme problema de tributación. Aunque en la UE no hay una normativa al respecto, lo más lógico es que se tendría que llegar a un "convenio de doble tributación" (muy común entre países europeos). Con lo cual, los "españoles residentes en Cataluña" tributarían la mitad de sus impuestos en España y la otra mitad en Cataluña. Ello dejaría las arcas catalanas algo vacías.
4.- Siendo Cataluña un Estado Europeo, no podría impedir que en su territorio se abrieran "colegios españoles", tal y como ya existen el Colegio alemán o el Liceo francés. Ello implicaría que en la enseñanza se podría impartir en castellano totalmente, incluso alguna asignatura en inglés y/o catalán y estarían libres de los comisarios políticos de la Generalidad y de sus diseños curriculares.
5.- La deuda pública del Estado español, más de 900.000 millones de euros, debería ser reconocida en un 25% por el Estado catalán. Ante ello la Unión Europea sería inflexible, pues buena parte de esa deuda se debe a bancos europeos. Europa no permitiría que la independencia de Cataluña, y la negación de la deuda que le corresponde, arruinara a sus bancos.
6.- Los "españoles residentes en Cataluña" ya jubilados, seguirían recibiendo sus pensiones por parte del Estado español. Lo que no está tan claro es qué pasaría con los que renegaran de la nacionalidad española, pues el nuevo Estado catalán carecería de "hucha" de pensiones.
7.- Por fin, los empresarios catalanes podrían etiquetar en catalán sin reparos ni opresiones. Sin embargo, lo más probable es que la mayoría de sus productos (el 80% que se vende en España) los acabarían etiquetando en castellano. E incluso, para evitar recelos, obviarían el tan deseado "Made in Catalonia". Vamos, que la cosa seguiría como hasta ahora..
8.- El nuevo Estado catalán tendría que ajustar su legislación a las normativas europeas, con lo cual la legislación española y catalana sería prácticamente igual. Respecto a la cuestión de fronteras, el Estado español se vería muy liberado. A todos los subsaharianos que consiguieran saltar la valla de Ceuta o Melilla se les daría un billete de tren destino a Barcelona (ventajas del espacio europeo), pues "ahí son más ricos".
9.- Por cierto, la policía catalana tendría que acabar colaborando con la española pues ambas pertenecerían a la Europol (Oficina Europea de Policía).. Como es poco probable que ambas policías dominen muy bien el inglés, acabarían hablando en castellano entre ellos. Cataluña tendría que decidir si tendría o no un ejército propio. En este aspecto hay un profundo disenso entre separatistas, los que están a favor y a los que les va el pacifismo. Sea como sea, los servicios de inteligencia y seguridad, saldrían muy caros y tardarían muchos años en ser algo eficaces.
10.- Se recomienda ver los mapas de oleoductos y gaseoductos de España y Europa, para darse cuenta de que Cataluña tendría que pagar muy caro el gas, le viniera desde España o desde Europa. La crisis en Ucrania nos ha llevado a extrapolar la situación estratégica de ese territorio y la dependencia de los países que les proveen los oleoductos y gaseoductos.
En fin, dejemos por hoy que la imaginación aterrice y descanse. Son tantos los escenarios que se nos ocurren que, si fuera independentista, no podría cerrar un ojo para dormir esta noche