ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Una Iglesia medieval en la misa funeral de Estado de Afolfo Suárez. La Almudena, Madrid.

La Iglesia es un Estado medieval como se ha visto en la homilía de Rouco Varela en la misa del funeral de Adolfo Suárez, al mejor estilo de la derecha conservadora, donde habla de una posible guerra civil si no se llega a una reconciliación con Dios y vuelta del catolicismo más ferviente y franquista. Lamentable. Rouco siempre ha sido rocoso ya no preside la Conferencia Episcopal española por no coincidir con las ideas abiertas del Papa Francisco. Una Iglesia medieval machista donde la mujer no puede ser sacerdote, donde ellas no cuentan, salvo para ser obediente monjas. Curas u hombres "santos" que no se pueden casarse, por ello contravienen el principio divino de: "crecer y multiplicaos". Donde el clero no puede criticar a un superior, en ellos se mantiene el voto de la obediencia aunque su superior no tenga razón. Que no tienen Internet, salvo para algunas consultas pederastas. ¡hipócritas! Lo tengo muy claro, una cosa es Jesucristo y otras los curas. Lo sieno por vosotros, la Iglesia siempre es tema tabú en España, lo mejor es no opinar y callarse.


......................NOTICIA EN EL MUNDO............


SOCIEDAD Tras sus polémicas declaraciones en el funeral de Adolfo Suárez

Obispos afines a Blázquez no se reconocen en la homilía que dio Rouco

  • 'Declaraciones desafortunadas'. Lo más repetido en la Iglesia

  • Aunque la inmensa mayoría del Episcopado guardará silencio

  • La jerarquía catalana se siente especialmente aludida


«Declaraciones desafortunadas». Es lo más repetido en ámbitos eclesiales jerárquicos para calificar las palabras del cardenal Rouco en el funeral en memoria de Adolfo Suárez, en las que hizo referencia a los «hechos y actitudes»que causaron la Guerra Civil «y que la pueden [volver a] causar» .
Es un descontento al que nadie se atreve a poner cara. Ni en la casa de la Iglesia española ni en las diversas curias diocesanas quieren hacer declaraciones públicas. Y cuando se avienen a comentar lo dicho por Rouco, piden reserva absoluta. La sombra del cardenal, a pesar de estar de salida, sigue siendo alargada.
Está claro que nadie se atreve a matizar, y mucho menos a desautorizar, las declaraciones de Rouco. Quizás, en los próximos días, algún prelado de la cuerda del cardenal aproveche incluso la oportunidad para apoyar y reforzar la idea del cardenal de Madrid. Sigue habiendo una media docena de prelados convencidos, como él, de que España está en peligro y que el único parapeto contra su deriva laicista es el catolicismo.
Los demás, la inmensa mayoría del Episcopado guardará silencio. Pero «a veces el silencio de los obispos es más significativo que las palabras, y en este caso no es un silencio que calla y otorga, sino todo lo contrario, es de desaprobación», explica un fontanero de Añastro, sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Muchos prelados no comparten ni el fondo ni la forma de lo dicho por el cardenal madrileño. El fondo se lo adjudican a la forma de ser y de pensar de Rouco Varela, a su visión catastrofista de la sociedad actual y a su especial obsesión con el guerracivilismo. El hasta el mes pasado cabeza de la CEE, nacido el 20 de agosto de 1936, no vivió conscientemente la guerra fratricida, pero sí sus consecuencias durante la larga posguerra en Villalba, un pueblo lucense batido por los desmanes de ambas partes.
Su tesis, explicitada en muchas y variadas ocasiones a lo largo de su vida, es que «la causa de la Guerra Civil radicó en que el hombre había pecado mucho y sobre todo, contra Dios, y cuando se vive una etapa de negación de Dios es muy fácil que luego los hombres luchen entre ellos». Lo decía, en 2008, precisamente en una misa en el Valle de los Caídos.
Y añadía: «La negación de Dios asume cada día con más fuerza en algunos países la forma de un laicismo más o menos oficial, radical e ideológico». A su juicio, es el caso de España y, por lo tanto, de ahí a la Guerra Civil hay sólo un pequeño paso que se franqueó no sólo en nuestra contienda nacional, sino también en la Guerra Mundial.

Cataluña se siente especialmente aludida

Quizás por conocer esta vieja tesis de Rouco Varela, donde la jerarquía catalana se siente especialmente aludida entre líneas por sus palabras, en Cataluña se asegura que «es una expresión más de lo que ha sido, es y será Rouco, y lo raro es que no hubiese aprovechado la ocasión para decir algo así». En otras diócesis de diversas partes del país los comentarios inciden en la misma idea: «Genio y figura», dicen unos. «Son sus últimos coletazos fuera de contexto, pero no lo puede evitar», añaden otros.
Eso sí, todos los eclesiásticos consultados coinciden en afirmar que «no era apropiado ni el momento oportuno», pero consideran, asimismo, que lo hace con buena voluntad y en conciencia. «Siempre pensó así. En ese sentido, se mantiene firme y coherente con sus ideas y las defiende hasta el final. No cambia de chaqueta ni con la llegada del Papa Francisco».
Aun reconociéndole que actuó en conciencia, le reprochan el que no haya pensado ni tenido en cuenta a su sucesor al frente de la Conferencia Episcopal Española. «Con esas declaraciones no facilita a monseñor Blázquez y a la nueva cúpula el que llegue a la opinión pública el nuevo rostro y la nueva línea de la Iglesia española, en sintonía con la primavera del Papa Francisco», explica un obispo muy cercano al actual presidente de la Conferencia Episcopal Española.
Y es que, fiel a sí mismo, Rouco Varela se sigue erigiendo en el líder del Episcopado español, aunque lo haya dejado de ser desde el pasado mes de marzo. Así ha actuado en los últimos 15 años. La inercia le puede, así como su vieja querencia de identificar su pensamiento y su visión con el de la Iglesia española.


.................MAS de MAS............
Los Reyes, acompañados por los Príncipes de Asturias, han presidido esta tarde el funeral de Estado por Adolfo Suárez que ha oficiado la catedral de la Almudena el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y al que ha asistido el Ejecutivo casi al completo, así como todos los presidentes autonómicos.
El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, y su esposa, Elvira Fernández, han recibido junto a Adolfo Suárez Illana, hijo del ex presidente, a los Reyes y a los Príncipes a su llegada a la catedral.
Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como Don Felipe y Doña Letizia han saludado de forma afectuosa al hijo del ex presidente del Gobierno antes de dirigirse al lugar en el que les aguardaba el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, encargado de oficiar el funeral.
Rouco ha acompañado a los Reyes y a los Príncipes al interior del templo mientras se ha interpretado el himno nacional en el órgano de la catedral antes de dar comienzo a la ceremonia fúnebre.
En su homilía, Rouco ha destacado la vida al servicio de España de Adolfo Suárez. "El Misterio de Cristo del que hacemos memoria en esta celebración eucarística por nuestro querido hermano Adolfo, cuya vida al servicio de España nos resulta inexplicable sin la fuerza inspiradora y motivadora del amor cristiano. Al avivar los recuerdos de su larga, limpia y generosa trayectoria en esta hora de la prueba decisiva, no se nos impone el convencimiento de que a el también le apremiaba el amor de Cristo, del que hablaba San Pablo. ¡Su familia, sus queridos hijos y nietos, dirán sin vacilar, que sí!".

'Su plegaria es hoy nuestra plegaria'

"Su plegaria es hoy nuestra plegaria, la plegaria de la Iglesia de España. Es la plegaria de España. Lo confirman la presencia de los Reyes, los Príncipes, los representantes de las más altas instancias del Estado. Son el eco y el testimonio emocionado de profundos y nobles sentimientos de aprecio, estima y gratitud sinceras para con aquella persona que sirvió a los españoles en uno de los momentos más delicados. Es la nobleza de corazón de tantos creyentes que se manifiesta , sobre todo ahora, en la oración por él y, cómo no, también por España", ha asegurado Rouco Varela en su homilía.
"La concordia fue posible con él. ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas? Buscó y practicó tenaz y generosamente la reconciliación en los ámbitos más delicados de la vida política y social de aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar".
"La forma sobrenatural de su aceptación y de su vivencia del sufrimiento en la difícil y heroica temporada de la enfermedad de su hija y de su amada esposa y en los años crueles de la propia, que él asumió enteramente, hablan de un hombre de una arraigada y profunda fe cristiana, muy consciente de que siguiendo y sirviendo a Cristo hasta la Cruz estaría con él y con sus hermanos, amando en el tiempo y en la eternidad".
"Una buena lección para los católicos de esta España de hondas raíces cristianas llamados con urgencia histórica a ser y servir de fermento de nueva humanidad en medio de sus conciudadanos, afrontando humilde y valientemente el amor cristiano con la sociedad y con el pueblo al que pertenecen", ha señalado el arzobispo en su homilía.
Al funeral han asistido familiares y amigos de Suárez junto a los máximos responsables de las principales autoridades del Estado y los ex presidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, que han compartido el primer banco, de honor, junto a Rajoy y su mujer.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, cuyos compromisos comunitarios le han obligado a viajar a Atenas, ha sido el único miembro del Gobierno ausente en este funeral, al que han acudido los presidentes del Parlamento, el Poder Judicial y las demás altas instituciones del Estado. Teodoro Obien, presidente de Guinea Ecuatorial.