ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Este es un país de pícaro y besamanos, más recomendados.

 En 2011 escribí un artículo sobre los picaros y besamanos de este pais. Hoy tras lo que leemos de los mensaje de correo del hijo de Aznar y Blesa, lo confirmamos. Esta España siempre ha funcionado a base de recomendaciones, el enchufe de familia como en la mafia y lo que se llama en política tráfico de influencias.
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España es un país de picaros

Por Ramón Fernández Palmeral

Según la Real Academia de la Lengua los picarops son personas de baja condición, ruines, dolosos, falto de honra y de vergüenza, es decir, con mucha jeta. Son astutos, taimados, ladronzuelos y "chorizos" que implica cierta intención impúdica, maliciosos y no le importa causar daños, burlar y sentirse impunes. En la Literatura española, son los protagonistas de novelas de pícaros y lazarillos "El Lazarillo de Tormes" o "El Buscón" de Quevedo, como persona de baja condición, astuta, ingeniosa y de mal vivir. Sancho en el Quijote es una modelo de pícaro rural, mundano, reflejo del pueblo.

Otras características del pícaro es el besamanos, lameculos, apaniguados, folklóricos, pelotas, ventajistas, pasilleros, y recomendados agradecidos. La existencia de una “amoralismo familiar”, repartirse el dinero entre unos pocos, corrupción galopante. Por lo general, y hay estadísticas, es que los españoles a la hora de comprar tenemos la sensación de que el otro nos va a engañar, desconfiamos de la honradez de los políticos, funcionarios, no creemos en su honradez del comerciante, que aún tiene fama de judíos o moriscos de la Edad Media.

No creemos en su honorabilidad, eso genera una desconfianza endógena y endémica, que llega a la memoria de las células. Por lo tanto es necesario una transparencia y una renovación en nuestra forma de vivir y gestionar nuestra vida laboral, fiscal y social. Nuestra cultura, nuestro complejo de interioridad y nuestra religión católico-cristiano, condicionan la vida hacia no confíes en ti mismo, sino en el poder del cura del pueblo y del cacique señor de tierras y derecho de pernada. Parece como si no hubiéramos salido de la Edad Media. Y así nos va, que no generamos confianza en Europa ni ante los grandes financieros, por no se fían de nosotros. Piensan que somos bomberos: pirómanos, creamos incendios para luego apagarlos. Sembrar pinos para lego quemarlos.

El sistema autonómico (17 en España) tiene tanto poder, que la relación entre los administradores y administrados es abismal, es volver al caciquismo y al amiguismo. Eurodiputados que no quieren viajar en clase turista, considerándose, como es cierto, es clases privilegiadas. Somos esos que por el día vitoreamos al Rey y por la noche conspiramos con la República. Actualmente el espíritu de la picaresca no queda ya en gente de baja condición, sino que se eleva a directores, consejeros, asesores de bancos, cajas de ahorro, empresas, etc, etc, que directa o indirectamente la mano en la caja o se autoconceden créditos blandos o pasan impagados.

La única solución posible es que la Justicia sea verdaderamente independiente, Jueces valientes y sin miedo al poder. Además si los Fiscales fueran electos como los alcaldes, y responsables ante los ciudadanos no ante el Estado que son quienes les contratan.

La crisis que vivimos agranda al pícaro español en plenitud, capaz de inventarse mil triquiñuelas para no aceptar las leyes, las normas y alterar la convivencia. Por ellos los mercados nos atacan por toda partes. Aunque hemos exportado la figura del pícaro a otros países europeos donde también hay corrupción, aunque parece que menos.

4-08-2011

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