ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Fondeadero con boyas en la Isla de Tabarca

El ingeniero del Puerto Ignacio Campos realiza un proyecto de fondeo para proteger la Reserva Marina de la isla y evitar el aplastamiento y el arranque de plantas de la pradera de posidonia por el anclaje tradicional

 01:47  Información
Daños en el fondo de la isla y arrastre de posidonia al levar el ancla. felio lozano
 MULTIMEDIA

cristina martínez No es solo una planta endémica del Mediterráneo de gran valor ecológica o un protector de la costa por los efectos de la erosión o un "nido" de especies animales y vegetales. Se trata de un bioindicador de la calidad de las aguas y, sobre todo, la base de la única Reserva Marina de las costas españolas. Ese título lo ostentan las aguas que rodean la isla de Tabarca desde 1986 y las 1.500 hectáreas protegidas las custodian la Generalitat Valenciana (un 40% en aguas interiores) y el Ministerio de Medio Ambiente (un 60% en aguas exteriores).
Pero el mantenimiento futuro de este paraíso submarino queda también a la suerte de las embarcaciones que cada año fondean en los alrededores de la isla. Son más de 6.000 barcos los que anualmente dejan caer y levan sus anclas en el fondo marino protegido y con ello provocan una destrucción de la pradera de posidonia muy difícil de recuperar.
Detener está "hemorragia", en una planta que crece tan solo una media de 2 o 3 centímetros al año, es el objetivo del proyecto realizado por el ingeniero de la Autoridad Portuaria de Alicante Ignacio Campos, como trabajo fin de grado en Ingeniería Civil en la Universidad de Alicante y que ha sido puntuado con Matrícula de Honor por el tribunal.
Y es que Campos ha realizado una detallada propuesta para la instalación de fondeos ecológicos para embarcaciones de recreo en la Reserva Marina de Tabarca. Un método de boyas flotantes con el que pretende paliar y detener los nocivos efectos del anclaje en el fondo de la isla, además de minimizar la contaminación de las aguas y mejorar la seguridad para los barcos y sus usuarios. "Hay que pensar que al echar el ancla la planta sufre aplastamientos y la cadena, sobre todo cuando gira la embarcación, va produciendo un efecto semejante al de ir arando la tierra del fondo; a esto se añade que cuando se leva el ancla, además del arrastre de este objeto y de la cadena se arranca la posidonia y se queda enganchada al ancla".