ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL.

domingo, 17 de junio de 2012

El cacique judicial Carlos Dívar dimitirá en unas horas



El Presidente del Consejo General del Poder Judicial se creía su presidencia era su cortijo. Actuaba según el dictado del Ejecutivo, y además su comportamiento ha sido propio del franquismo, cargando a cuenta del Estado sus viajes privados e intimidando a los que tenía a su lado. Solo una lucha navajera en el seno de los vocales ha descubierto a un señor que debe dimitir en esta España ya rescatada y endeudada para generaciones venideras. Por muchas medallas que se cuelgue debe saber que el el honor una vez perdido no se recobra jamás.
La justicia emana del pueblo y se imparte en nombre del Rey, dice la Constitución. La imparten los jueces y magistrados, cuyo órgano de gobierno es el Consejo General del Poder Judicial. El presidente del Poder Judicial, Carlos Dívar, y un grupo de vocales del consejo, respaldados por una decisión extravagante de un fiscal y unas declaraciones indecentes del ministro de Justicia, ha conseguido colocar a la Justicia en su punto de mayor deterioro de la historia de la democracia española.

Por higiene y credibilidad del Poder Judicial todo el Consejo General del Poder Judicial debe dimitir, y ser renovado por sufragio universal, por a dedo por los partidos políticos.


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Madrid 16-06-2012.- El adiós de Carlos Dívar ya sólo es cuestión de horas. El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ni siquiera llegó ayer a votar las dos propuestas que buscaban apartar de su puesto al presidente de la institución. No hizo falta. Abrumado por las críticas de todas las asociaciones judiciales y por la pérdida mayoritaria de confianza de los vocales, y dolido por los ataques personales sufridos a cuenta de la veintena de viajes a Marbella que cargó a las cuentas del Consejo, Dívar dio un paso al frente, muy meditado, para intentar paliar la «insostenible» situación. La palabra dimisión no salió de su boca, pero el presidente del Tribunal Supremo y del órgano de gobierno de los jueces se comprometió ante los vocales a anunciar esta misma semana «una postura rotunda y contundente». «Está bastante claro lo que quiero decir», apostilló por si a alguien le había quedado alguna duda.

«Se le veía muy tocado», coincidieron fuentes presentes en la reunión, a consecuencia, según él mismo se encargó de explicar, de una campaña que definió como «cruel». Dívar aseguró a la veintena de vocales del Pleno que le habían «dolido mucho» los «ataques a su vida privada» que se han deslizado en el fragor de las denuncias y, sobre todo, «la situación en la que ha quedado la carrera judicial» a consecuencia de la crisis abierta en el seno de su órgano de gobierno.