ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

martes, 25 de octubre de 2011

El talento de la lluvia

La democracia es el arte de saber engañar al pueblo. Es el menos malo de los sistemas de gobierno porque lleva implícito el compromiso de todos con el voto-confianza o incluso con la abstención y voto en blanco, una participación virtual que no efectiva, puesto en cuanto le damos el votos a un líder creyéndonos, o sin creernos a medias sus promesas, nos estamos convirtiendo, indirectamente, en sus cómplices.
En España no dimite nadie excepto Francisco Camps, acuaciado por Rajoy y sus futuras sentadas de banquillos en los tribunales. En España por muchos errores que comentan los políticos que nos gobiernas no dimiten, sino que esperan cuatro años para que en las lecciones les echamos, y entonces es cuando a la vista de la bajada de votos y de confianza, se “auto-cesan” por no decir que dimiten porque dimitir, entiendo, es un acto voluntario, o más bien atmosférico como el talento de la lluvia: salen del mar, suben a las nubes, se desplazan, llueven con el consiguiente desalojo del dióxido de carbono, corren por la tierra y regresan o repliega al mar.
Estamos hablando de aquellos políticos que mintiendo consiguieron el poder, estamos hablando de aquellos que ejecutaron acciones casi subversivas para conseguir apoyos de “gentuza”, estamos hablando de aquellos que solo les importa el culo de sus sillón y su dedo largo de mando.
Al pueblo, a la Constitución le faltan herramientas, artículos de desquite o achique, como el de cómo echar o quitarnos de encima a un presidente incompetente, ineficaz, que miente y mantiene conversaciones secretas con terroristas.
En fin, que cada cual dé su voto-confianza a quien crea que mejor lo puede hacer desde la lealtad a su palabra comprometida, a su capacidad de trabajo y a sus ganas de sacarnos de esta alcantarilla en la que nos han metido, y caminen hacia el talento de la lluvia inteligente.

Por Ramón Fernández Palmeral