ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno a malo, o merece la pena leerlo.

sábado, 23 de julio de 2011

En marzo del pasado año Freud visitó el Museo del Prado


Freud ha vivido lo suficiente para saber sin sombra alguna de duda el lugar exacto que su arte había alcanzado en el mundo actual, pero eso no es suficiente para un artista. Quieren saber también algo más difícil: ¿Qué les deparará el futuro, hasta dónde llegará su fama? ¿Dejarán huella? ¿Serán como Velázquez? Es difícil, usando los métodos de un historiador de arte, hacer con ellos esa labor profética, imposible. En el caso de Freud, como en el de todos los que fueron grandes en su tiempo, su arte seguirá apreciándose durante años, tal vez muchos años, porque su obra es singular por la técnica rica e imperecedera, en la mejor tradición del uso de la materia y del color de los grandes pintores del pasado, esa tan sencilla del óleo sobre el lienzo; después caerá en el olvido, en cien años tal vez, oscurecido por el tiempo y las obras de quienes ya vienen detrás de él. Sin embargo, analizando sus retratos, sus naturalezas muertas, sus paisajes urbanos, es evidente que Freud analizó su tiempo, el siglo XX europeo, con el desapasionamiento necesario para describirlo verazmente, más bien para definirlo con esa profundidad que siempre ha garantizado la pervivencia de una obra de arte o de un artista...
...Freud era fácil encontrarle en los restaurantes de moda y esa capacidad suya de apreciar la materia de la vida superficial a veces despista al observador, que no acaba de comprender que el trabajo del artista es obsesivo e incesante, que se debe por encima de todo a esas horas interminables en el estudio. En el de Freud queda ahora un cuadro inacabado en el caballete. En marzo del año pasado, tras la inauguración en París de su última gran exposición, Lucian Freud visitó El Prado por última vez. Fue un paseo lento, solitario, del artista recreándose en la pintura, interrumpido por el alto inevitable que le exigían algunas obras de Tiziano o de Velázquez.

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