ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 24 de abril de 2011

La Semana Santa o semana de vacaciones

La Semana Santa o semana de vacaciones

Hoy es Domingo de Resurrección o de Pascua, aquí reside lo que nos venden las religiones, la resurrección de la carne, la otra vida eterna, el cielo si obedecemos a Dios y cumplimos con los Mandamientos y dogmas de la Iglesia. Aunque esto no es invento del cristianismo, ya los budistas sobre el siglo V a. C. pensaron que la vida no era más que un transito, un estado, hacia otra vida y la reencarnación.

La Semana Santa o semana de vacaciones para los que trabajan, (para los cinco millones de parados siempre es Semana Santa), debemos dividirla en dos aspectos fundamentales: 1º la semana religiosa y tradicional conservadora; y 2º la semana de descanso que a modo de la Navidad que vael para hacer un alto en el camino laboral y visitar a familiares o buscar las playas o la montaña, o ir a Londres a comprarse unos bañadores. La España laica de la Constitución del 78 se convierte en ferviente religiosa por una semana, porque España es diferente.

El 1º aspecto, la de sacar las esculturas, las imágenes a la calle, porque el Hijo de Dios no está dentro de la madera ni de las escayolas, sino a la derecha del padre en los Cielos, o donde tenga Dios su real y celestial palacio. Esto sería contradecir a Santa Teresa cuando afirmaba que Dios también estaba entre los pucheros, pero nada dijo del Hijo de Dios. Y no es este artículo una clase de teología ni quiero matar a un indio de las Indias Occidentales porque no comprendía la Santísima Trinidad. La Semana Santa se ha convertido con los años (recuerdo la Semana Santa de luto oficial en Málaga en el Régimen de Franco, con la televisión y los cines cerrados, y no se tocaban las campanas porque es signo de júbilo). Estas fiestas que muchos siguen llamado religiosas han pasado –en toda España- de ser unos actos religiosos austeros castellanos, con los nazarenos con la cara tapada por el capirote, y los penitentes descalzos o de rodillas y con cirios encendidos y los niños recogindo pelotas de cera, a convertirse en un reclamo turístico más de la zona, caso de Alicante donde poco a poco, en unos veinte años se ha pasado de unos cuantas Hermandades a tener ya una Semana Santa de catálogo turístico importante. Lo que era un acto de devoción y penitencia con vigilia incluida, ha pasado a unos acto “populachero”, donde incluso los concejales y la “alcaldable” salen a cara descubierta, comandando el trono o paso, para que se le vea, sin el recato del velo, en lo que es sin duda un acto, comparable al acto pagano y “fogueril Sanjuanero”, y además si estamos en elecciones municipales mucho mejor.

La Iglesia Católica y el Papa con el Vía Crucis en Roma están muy contentos con estos actos, que yo llamaría folclóricos religiosos de sacar las imágenes de la iglesias para que lo devotos, hermanos y demás turistas, pasen un día en grande, como manda la tradición, y amortizar la inversión anual en flores, costaleros, venta de sillas, música y bordados de horo, más desfiles militares. Todo muy festivo como si en lugar de rezar cerca del Calvario, festejáramos la crucifixión del Hijo de Dios. Tanto es así que en Murcia, por ejemplo, se recrean unos tiempos romanos con carreras de cuadrigas y de “octadrigas” –ocho caballos-. Si todo esto no es pagano que venga Dios y lo vea. Tamboradas de Calanda, El Cahorro en Sevilla, la Pasión en Vivo de Riogordo, la caretas de Frigiliana, conciertos en Cuenca, la austeridad de Valladolid, el barroco de Úbeda y Orihuela...

El 2º aspecto, es evidente, que son desde tiempo atrás una semana de vacaciones y de desplazamientos por todo el territorio nacional buscando la montaña o las playas o una salida al extranjero en avión. Tiempos de buscar amigos y amigas, o de ir a una sala de fiesta en Benidorm y oír a María Jesús y su acordeón. Pues no me parece mal pues es una apuesta fuerte de que hoteles, restaurantes y ocio en general recuperen caja. Y solamente hay que ir a Internet para ver las muchas ofertas. Entre ellas la tortura de seis toros en la Maestranza de Sevilla, primera corrida del cartel de la feria de abril, plaza que como le llama Carlos Herrera es el Vaticano de los toros.

Aunque los protestantes tenga razón lógica al haber eliminado de sus iglesias a Santos, Vírgenes y demás figuras de Cristo y que no tengan procesiones, se han perdido unos ingresos turístico de gran importancia. Los protestantes no aceptaron la Contrarreforma del Concilio de Trento de 1545 a 1563. De este concilio nacio la Semana Santa, porque se aprobaron: La celebración de fiestas anuales en honor de los santos y las advocaciones a la Virgen María. Y el impulso a la formación de más cofradías y hermandades donde se organizarían cajas de ahorro para ayudar a las viudas, los huérfanos, los ancianos y los enfermos, y para pagar los gastos funerarios.

CONCLUSIÓN.- La Semana Santa en España, aunque parece un contrasentido y la Iglesia esté en connivencia, nada tiene que ver con la Pasión Hijo de Dios, sino que es una cabalgata, una fiesta más como la Navidad o reyes donde algunos cuantos católicos y muchos laicos se lo pasan en grande y los comerciantes hacen caja. Algunos se sentirán ofendidos, y estos ofendidos son los que durante el año jamás van un domingo a Misa. Los hechos son tan evidentes, tan constatables por la televisión, que hay que ponerse la mano en el pecho, no ser hipócritas y ver que esto, en el tiempo, no es más ni menos que, una oferta turística más.
Hoy es Domingo de Resurreción y mañana lunes de Mona, día de campo y asueto después de tanto cirio y tanto incienso, y sobre todo, tener los hombros hechos polvo por la función de contalero u hombres y mujeres de trono, y el martes, cómo no, a urgendcias al traumatógolo y la baja. Porque en España lo importante es trabajar lo menos posible y echarles las culpa de todo a los mercados ya precio del petróleo. Pero y lo bien que nos lo pasamos. En fin que cada cual haga lo que le venga bien y la procesión va por dentro.

Ramón Fernández Palmeral